<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807</id><updated>2011-07-31T05:50:37.404-04:00</updated><category term='Vida y Obra'/><category term='Cuba'/><category term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>EL CÓNSUL TEMERARIO</title><subtitle type='html'>Diario de un funcionario ejemplar. Viajes, personajes y brebajes. Amores, humores y temblores. Su ideario y su inventario. Condecoraciones, promociones y sanciones. Transferencias y referencias.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>28</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-6583292609347887628</id><published>2009-12-28T14:34:00.003-03:00</published><updated>2009-12-28T14:43:09.096-03:00</updated><title type='text'>La Promesa de Antoinette</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Fui metido a la fuerza en el asiento trasero de un auto que incluso en Kinshasa ya era viejo, un Peugeot 203, creo. A cada lado y para que no me escapase, sendos guardianes que durante todo el camino sólo miraron al frente. No me vendaron la vista, lo que en principio atribuí a un cierto respeto a mi misión diplomática, aunque luego recordé que en las películas sólo vendan a los que dejan vivos, para que no reconozcan a sus captores, mientras que a los otros para qué.... esto me turbó sólo unos momentos, pues de golpe entramos en el garage de un edificio indefinible y fui llevado a los tumbos a una mazmorra en el subsuelo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Estaba claro que no se me reconocía inmunidad diplomática alguna.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SzjrpneAVuI/AAAAAAAAAL8/63Q7MjM79Cw/s1600-h/congo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SzjrpneAVuI/AAAAAAAAAL8/63Q7MjM79Cw/s320/congo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;En primer plano, Antoinette preparando la Parada Militar&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;No me moví durante dos horas. Al cabo, una gran, corpulenta guardiana, aunque sin mermar esto el irresistible garbo que le concedía su impecable uniforme verde olivo, me interrogó acorde al protocolo y etiqueta en uso. Antoinette se llamaba, hablaba poco francés, me hizo ver, "moi, petit peu francais"; pero tenía, en cambio, gran determinación para cumplir su cometido, lo que graficaba haciendo la señal de "corta pescuezo" con la palma de la mano. Su interés, explicaba, consistía en que yo tradujese la carta que portaba para Lumumba. Por último, me dio a entender que si yo me mostraba colaborador, ella podía ser muy buena conmigo, mientras tomaba mi mano y la ponía alternativamente sobre su pecho y sus partes que podían ser de mi interés; todo con una rara sutileza. La carta estaba escrita en algo que me sonaba a escandinavo, en cualquier caso una lengua desconocida para mí, lo que por ahora no revelé.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Antoinette se puso cada vez más insistente en lo de requerir información y también en su promesa de premiación, lo que me impedía toda concentración en el texto de la misiva. Había oído rumores sobre la intervención de la CIA en los últimos acontecimientos en curso, escandandalizada por el apoyo soviético para sofocar la sublevación de la provincia de Katanga. Si era ya imposible sacarse de encima la sospecha de colaborar con Lumumba y sus mercenarios soviéticos, era mejor jugar el juego. Ensayé:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;"El portador de esta misiva, junto con entregar los saludos revolucionarios de los movimientos populares latinoamericanos, lleva información útil sobre el apoyo militar comprometido".&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;Continuará... &lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-6583292609347887628?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/6583292609347887628/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=6583292609347887628&amp;isPopup=true' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/6583292609347887628'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/6583292609347887628'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2009/12/la-promesa-de-antoinette.html' title='La Promesa de Antoinette'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SzjrpneAVuI/AAAAAAAAAL8/63Q7MjM79Cw/s72-c/congo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116367189454513876</id><published>2009-11-02T14:27:00.013-03:00</published><updated>2009-12-28T12:46:13.791-03:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Carta para Lumumba</title><content type='html'>&lt;div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"&gt;&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Su8kj5rG-NI/AAAAAAAAAL0/21xVwD6krKg/s1600-h/imagen+Congo.jpg" imageanchor="1" style="margin-left: 1em; margin-right: 1em;"&gt;&lt;img border="0" src="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Su8kj5rG-NI/AAAAAAAAAL0/21xVwD6krKg/s400/imagen+Congo.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; &lt;span style="font-size: large;"&gt;En mis inicios... me corrijo, antes de iniciarme en el noble oficio consular, tuve un apronte que, sin duda, me forjó el carácter para esta ocupación, en ocasiones tan peligrosa como montar un monopatín sin desempañador; o, quién sabe, confirmó que si algún puesto obtenía en la nutrida Administración del Estado ("cucharón radical", que le llamaban, aludiendo al entonces vigoroso partido laico y republicano), éste debía necesariamente estar sito fuera de nuestras fronteras, "para mayor decoro de la república", como me lo explicó por entonces un embajador de carrera.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Me refiero a un traspié sufrido por mi tío Alcibíades, quien por entonces tenía el extraño puesto de embajador itinerante ante los países africanos. Corría el año 1960 y ya eran varios los países descolonizados en ese continente. Nuestro gobierno, titubeante ante los rapidísmos cambios de régimen,&amp;nbsp; orientación ideológica y hasta nombre de los noveles estados, se decidió por esa curiosa forma de ser representado: un &lt;b&gt;&lt;i&gt;embajador viajero,&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; itinerando  de un país a otro, recibiendo por télex o por teléfono las últimas instrucciones conforme al último golpe de estado en curso en sus distintos destinos. Tío Alcibíades (nunca la familia pudo encontrarle un diminutivo) era a fines de los 50' segundo secretario en la embajada en Madrid y hay quien dice que, ante la insistencia del embajador en destituirlo por un asunto de faldas, el aparato radical creó para él la figura itinerante ya dicha. El asunto de faldas, vale aclarar, se resolvió cuando tía Eurenice se mudó a la &lt;b&gt;&lt;i&gt;garçonière&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; que le instaló el embajador y mi tío partió solo a sus nacientes destinos africanos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Pues bien, sucedió que, mientras tío Alcibíades viajaba en un bimotor DC-3 rumbo a Kinshasa, capital del Congo, el Primer Ministro Lumumba fue depuesto y encarcelado por su hasta entonces amigo y Jefe del Ejército, el Sr. Mobutu. Ignorante de esto, una vez llegado al aeropuerto de Kinshasa tío Alcibíades tomó de inmediato un taxi rumbo al Ministerio de Relaciones Exteriores, dispuesto a presentar sus credenciales. No le inquietó el excepcional control militar de las principales calles, pues para ese entonces juzgaba esto un rasgo típico de sus nuevas destinaciones. Traía, también, una carta para el Sr. Lumumba, que un antiguo amigo común le había entregado en Madrid. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Y ocurrió entonces que, llegado al Ministerio, en medio de afable charla con los funcionarios que ofrecieron &lt;b&gt;&lt;i&gt;té o whisky&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; al visitante, tío Alcibíades informa que trae una carta para el Sr. Lumumba.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; -¿Acaso no sabe que él...- titubeó el funcionario, -él fue depuesto y se halla bajo arresto? -completó mientras agarraba la carta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Al escuchar esto, tío Alcibíades inconscientemente, es decir, instintivamente pero, sobre todo, inconsciente en el sentido de no medir las consecuencias, retuvo la carta y forcejeó con el funcionario a ver quién se quedaba con el sobre, ya convertido en un arrugado espiral. Ganó tío Alcibíades y aunque nunca me lo confirmó, juraría que habría dado algo más que un día de salario por haber entregado voluntariamente el sobre, porque de inmediato tres o cuatro se le abalanzaron y, junto con quitárselo -el sobre- lo pusieron bajo arresto, -a tío Alcibíades-&amp;nbsp; sospechado de alta traición o algo así.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Yo por entonces era un joven militante de la Juventud Radical y, dado mi parentesco con el Sr. embajador y mis muchas ganas de ganarme la vida, casi la pierdo, aunque gozosamente, eso sí, conforme al color con que se mira  las cosas a través del único cristal&amp;nbsp; de que disponía en aquellos juveniles años.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; En efecto, fui contactado -&lt;b&gt;&lt;i&gt;reclutado&lt;/i&gt;,&lt;/b&gt; preferí por mucho tiempo decir- por un viejo correligionario, para viajar a un país que por entonces no figuraba en los atlas del ministerio y del que no se disponía siquiera en toda la cancillería de un solo número telefónico. Mi encargo consistía en obtener la liberación de  tío Alcibíades, gastando no más de las mil quinientas libras esterlinas asignadas y prometiendo, eso sí, todo lo que quisiera, pues no haría falta en lo sucesivo honrar las promesas hechas a un tal Mobutu.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; Llegué en apenas tres días de viaje a Kinshasa, la Léopoldville de El Corazón de Las Tinieblas. Pensé entonces en Marlow, el protagonista; y, como él, sentí también cierta pesantez no bien puse un pie en la pista del aeropuerto, cubierto de un asfalto empapado, caliente y ondulante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&amp;nbsp;&amp;nbsp; continuará&lt;/i&gt;...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116367189454513876?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116367189454513876/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116367189454513876&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367189454513876'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367189454513876'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/patrice-lumumba-secuestro-y-liberacin.html' title='Carta para Lumumba'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Su8kj5rG-NI/AAAAAAAAAL0/21xVwD6krKg/s72-c/imagen+Congo.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-2379348691649704727</id><published>2009-03-15T10:56:00.008-04:00</published><updated>2009-06-12T10:29:58.542-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>La Serena Anónima</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Sb0ezstxR2I/AAAAAAAAALk/SSeASmsd1lY/s1600-h/catedral+La+Serena"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 240px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Sb0ezstxR2I/AAAAAAAAALk/SSeASmsd1lY/s320/catedral+La+Serena" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5313437008892348258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Hace como un mes fui a La Serena, a bañarme en sus playas y a comer bien o lo mejor que pudiera. Cumplí bien lo segundo y nada lo primero, porque la pereza me amarró a la piscina del hotel. Jugué en el Casino, eso sí, y la ruleta financió un memorable almuerzo con: locos (&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 0, 0);font-family:lucida grande;font-size:130%;"  &gt;concholepas concholepas&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);font-size:130%;" &gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt; o "abalón chileno"), ostiones, salmón y un sauvignon blanc que superaba la medianía, o sea que ya no soy tan adverso al juego o por lo menos a sus efectos, cuando uno gana, se entiende.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;El paseo obligado, estando en La Serena, fue al Valle del Elqui, cuya capital provincial, Vicuña, nos acogió con una banda de jazz en la plaza que debió lidiar con unos altoparlantes que anunciaban los festejos por la semana o el mes elquino o elquinense.  Además de los observatorios astronómicos, se dice del valle que uno de sus grandes atractivos es el avistamiento de ovnis, profetas y sanadores. Bueno, yo no vi ninguno, aunque sí oí de historias de cómo el pisco local y sobretodo la cannabis sativa predisponían a estos avistamientos y ocasionales encuentros. Lo que sí vi fue a los avistadores mismos, que luego de la ingesta de algún bebestibe o fumable, en plena plaza del hermoso poblado de Pisco Elqui, dirigían la mirada al cielo y así se quedaban, postrados aunque erguidos se diría, a la espera de avistar una señal, una luz, que casi siempre correspondía a un auto que dificultosamente serpenteaba por los caminos a media falda de unos cerros inmensos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;De los profetas no encontré rastro, que no prosperan en esta época porque no corresponde al verano europeo, que es cuando arrecian los visitantes que dan sus dádivas en euros, que cuando son en moneda local no les esclarece la mente ni les hincha el espíritu lo suficiente.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;En fin, el mismo día regresamos a la ciudad y más por curiosidad que por veneración, entré con mi venerable esposa a la Catedral, tan iluminada a esa hora. La financiación de los inmensos focos, nuevos y potentes, estaba referida en una plancha puesta a la entrada, que decía más o menos así: &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic; color: rgb(51, 0, 0);font-family:lucida grande;font-size:130%;"  &gt;La nueva iluminación de esta iglesia es fruto del trabajo de incontables obreros y técnicos, cuyos nombres se pierden en el anonimato; labor que no hubiese sido posible sin el aporte económico de Endesa S.A., Enersis S.A. y Chilectra S.A.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-2379348691649704727?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/2379348691649704727/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=2379348691649704727&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/2379348691649704727'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/2379348691649704727'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2009/03/la-serena-anonima.html' title='La Serena Anónima'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Sb0ezstxR2I/AAAAAAAAALk/SSeASmsd1lY/s72-c/catedral+La+Serena' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-5770186110344060962</id><published>2008-09-01T21:57:00.013-04:00</published><updated>2008-09-11T09:00:11.696-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Cuando perdí mi Studebaker</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SMRy0dfH8-I/AAAAAAAAAKQ/H-sAPur_RQc/s1600-h/Studebaker+Lark+2"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SMRy0dfH8-I/AAAAAAAAAKQ/H-sAPur_RQc/s320/Studebaker+Lark+2" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5243442111760036834" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify; color: rgb(51, 0, 0);"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Soy cónsul. Era cónsul. Hay algunas cosas que quiero revisar, volver sobre mis pasos para precisar algunos episodios que les he contado: no es que haya exagerado o mentido, sino que a lo mejor me equivoqué y se me deformaron en la sesera los hechos que narré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordarán que hace meses fui llamado a Santiago por mis superiores a informar sobre un incidente menor en que me vi envuelto (ver primer capítulo: "Secuestro en Zamboanga") y  aquí estoy aún, esperando una sanción, una nueva destinación, alguna cosa. ¡Pero si la riña en el consulado no fue mi culpa! Por lo menos, yo no la empecé. Sí reconozco –declaré en el sumario- que cuando el padre de Cadina irrumpió en mi oficina y comenzó a voltear los muebles mientras me maldecía, yo me dije “y por qué no arreglamos esto como caballeros”, y acto seguido le arrojé un busto de Diego Portales de bronce que adornaba mi escritorio. El busto era, ahí supe, de yeso dorado, y espero que por lo menos no se me sancione por despedazar a un prócer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que vino fue la fuga. Y si en otra parte declaré que huía de una arremetida de los del Frente Moro de Liberación, que arrecian allá en la parte sur del archipiélago, la verdad es que los combates eran bien lejos, creo incluso que en otra isla; pero lo que vengo solicitando hace rato es que se comprenda que no podía permanecer allí en Zamboanga, capital de la isla filipina de Mindanao, porque si me quedaba –y suponiendo que al Servicio Consular no le importe mayormente cuál pudo ser mi suerte- créanme que no sólo el busto de Portales  y  mi propia humanidad habrían salido dañados, sino también  y con todo lo modesta que es, mi querida y tan recordada oficina consular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El padre de Cadina supo que yo cortejaba a su hija y no lo aguantó, no sólo es varios años menor que yo, él; sino que por sobre todo ya está hace mucho en edad de casarse, ella. Cómo me habría gustado que fuésemos felices con Cadina allá en su tierra, y no estar acá escondidos, esperando la reacción de su padre y su familia. Ya he declarado que fui asaltado en mi departamento y que no robaron nada; por suerte Cadina no estaba y yo pude pasar a tiempo a la cornisa del edificio, porque eso tienen de bueno los edificios antiguos del centro, y lo que vi eran dos o quizá tres hombres de rasgos orientales, que no sé si filipinos o chinos pero en todo caso muy sabedores de artes marciales, esa técnica para destrozar cosas sin dañarse las manos, tal como ya lo había hecho el padre de Cadina y su parentela allá en Zamboanga. No, no he dicho que hayan destrozado la oficina consular, sólo que después del altercado con el padre, entraron los hermanos, primos y una infinidad de parientes varones y ahí fue cuando me desesperé y pese a mis años salté por la ventana hacia el patio, que sólo de suerte no me fracturé, pero volqué no sé que artilugio que tenía mi chofer –“chofer” es un decir porque el vehículo a mi cargo se estropeó hace un par de años-, encendido para asar algo que supongo que era para el almuerzo y ahí ya no supe nada más, salvo unas llamas altas que vi de reojo y luego unas sirenas que escuché cuando ya estaba a buen recaudo y a unas cuantas cuadras del consulado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi chofer. Pobre Diosdado. Así se llama y aunque el automóvil del consulado tiene el motor fundido desde hace tiempo, no fui capaz de despedirlo:  entiéndase, no tuve la entereza para ello ni los fondos disponibles para pagar su indemnización. Así que a partir de ahí seguimos en una relación laboral muy peculiar, en que yo no le pagaba y él no trabajaba, aunque sí estaba todo el tiempo en la sala de espera, viendo televisón o jugando a las cartas con sus amigos, o en el patio, como la vez de mi huida, preparando no sé qué viandas para su consumo y, también, para vender a los paseantes de ese barrio, que por suerte estábamos situados en pleno barrio del mercado, lo que nos aseguraba un trajín de viandantes a toda hora, aunque, eso sí, los escasos interesados en realizar un trámite consular nunca pudieron dar con nosotros sin que antes le diéramos toda clase de indicaciones por teléfono, y que cuando se masificó el uso de celulares en Zamboanga fue algo que francamente nos facilitó la vida: "siga derecho, ahora doble, en la mitad de la cuadra, señora, sí, de aquí la estoy viendo, sí, acá, camine y entre con confianza a este pasaje que somos todos conocidos, son todas personas de bien."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Una vez Diosdado, cuando todavía teníamos el auto pero ya no llegaba la partida presupuestaria de su sueldo, propuso que hiciéramos algún dinero. “Usted me está debiendo” dijo, y fue la manera en que lo dijo lo que no me dejó lugar a dudas, no es que me diera miedo pero era más bien que me sentía un poco obligado a hacer algo por ese hombre, tan fiel, y así fue como por primera vez en mi vida fui a una pelea de gallos, “usted sólo me presta para la primera apuesta”, me dijo y yo me sentí obligado.  No es que no pueda decir que no, pero cuando a uno le dan buenas razones uno no puede negarse, ¿verdad? El caso es que Diosdado me dio muy buenas razones, perdió la primera apuesta pero seguimos apostando. Cuando ya no me quedaba dinero mi chofer me miró implorante y yo entendí. Entendí y le dije sí, “aquí están las llaves del auto”, para que fuera y sacara del portamaletas las gallinas que habíamos conseguido en el camino, porque ya que no teníamos nuestro propio gallo, sí en cambio podíamos apostar gallinas, como era ahí la costumbre. Pero Diosdado entendió mal y tiró al ruedo las llaves, se hizo un silencio y los demás lo miraron como si estuviera loco, yo mismo lo miré como si estuviese loco y me apresuré a recoger las llaves, pero fue entonces cuando un tumulto se me echó encima, “desgraciado” me dijo uno, así, en chavacano, que es el dialecto del castellano que allí se habla, “chinga tu madre”, me dijo otro, que a juzgar por el léxico empleado solía ver un canal mexicano en el cable. No culpo a Diosdado. No lo culpo incluso por no haberme ayudado, sino que en vez aprovechó la confusión para apurar la apuesta, y cuando al rato ya terminada la trifulca intenté incorporarme, pude ver cómo uno de los gallos caía exánime mientras un lugareño tomaba las llaves de mi querido Studebaker Lark 1962 y se las llevaba al bolsillo. Sí, esa es la verdad, porque aunque antes declaré que el auto tenía el motor fundido en realidad se debió a un percance ocurrido cuando ya estaba en manos de su nuevo propietario; y claro, como no conocía las mañas del embrague no pudo llegar más allá de un par de kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SMEsrwqDEhI/AAAAAAAAAKI/H9BQjSfVTUQ/s1600-h/Studebaker+Lark+3"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SMEsrwqDEhI/AAAAAAAAAKI/H9BQjSfVTUQ/s200/Studebaker+Lark+3" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5242520571543228946" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Al amanecer, cuando por fin Diosdado y yo, él agotado y yo magullado, y ambos un poco bebidos pudimos tomar un bus de regreso a la ciudad, a poco andar pudimos ver a la vera del camino nuestro querido auto consular, aún humeante y despidiendo un fuerte olor a aceite quemado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-5770186110344060962?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/5770186110344060962/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=5770186110344060962&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/5770186110344060962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/5770186110344060962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2008/09/revisando-algunas-cosas.html' title='Cuando perdí mi Studebaker'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SMRy0dfH8-I/AAAAAAAAAKQ/H-sAPur_RQc/s72-c/Studebaker+Lark+2' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-3566789429981146261</id><published>2008-07-27T23:03:00.007-04:00</published><updated>2008-07-27T23:13:00.833-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuba'/><title type='text'>Lo que todos dicen de Varadero, y lo que digo yo (Vacaciones en Cuba 3 y final)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);"&gt;&lt;br /&gt;Mi viaje a Cuba ya está añejo y aún tengo por cumplir el relato prometido sobre Varadero. De modo que aquí va.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);"&gt;En la ruta que va de La Habana a Varadero existen algunos &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);font-size:130%;"  lang="es-MX"&gt;merenderos que atienden a turistas y a locales dotados de divisas. La convivencia entre ambos grupos es pacífica y uno no sabe si el mulato vestido de Armani de la mesa contigua es un turista adinerado o un neo empresario local. Estos son pocos, pero se dejan ver con sus 4x4 en el barrio de Buenavista (sí, el mismo de la orquesta y de la película). Una ley cubana manda que todo vehículo estatal debe transportar gratuitamente a quien lo pida en las rutas. Esta norma es cumplida por la mayoría de los conductores cubanos, i&lt;/span&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);font-size:130%;"  lang="es-MX"&gt;ncluso cuando viajan en sus propios automóviles. Camiones y autos de la era soviética surcan con plácido letargo los caminos, un poco porque los cubanos se lo disfrutan y también porque no alcanzan gran velocidad. Así, no es difícil detenerse ante alguien con el dedo levantado. Los autos y camionetas nuevos, en cambio, corren al modo… diré “occidental”. No se detienen ni ante su madre, lo que sirve para concluir que no son vehículos de propiedad estatal. Bueno, sí vi uno que pegó un frenazo ante una agraciada jinetera, que ni siquiera había levantado el dedo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; color: rgb(51, 0, 0); text-align: justify;"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div style="color: rgb(51, 0, 0); text-align: justify;"&gt;   &lt;/div&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; color: rgb(51, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="es-MX" style="font-size:130%;"&gt;Sería maledicente pensar, pienso&lt;/span&gt;&lt;span  lang="es-MX" style="font-size:130%;"&gt; y digo, que estos patrones locales tienen buenos contactos que les granjean su acceso a eso que llaman “nicho de mercado”; es decir, a uno le da por pensar cómo hace para dejar de ser mesero y convertirse en empresario de la restauración. Supongo que para informarse uno va a un ministerio, luego presenta un proyecto y éste es evaluado con garantías de total transparencia (tuve que poner esta frase para que mis colegas de derecha, o sea, mis colegas, crean ver una ironía). Hablé de esto con la encargada de un museo, de una manera &lt;span style="font-style: italic;"&gt;espiral-parafraseada,&lt;/span&gt; es decir, orillando el tema para ir entrando de a poco en materia. Me dijo que los restaurantes son todos del Estado y que pagan sueldos bajos, y que quienes ostentan alto nivel de vida normalmente trabajan para empresas extranjeras. Hay que decir que Raúl anunció hace poco que los trabajadores cobrarán según cuánto produzcan, pero falta por precisar cómo se medirá aquello, porque el mesero de un hotel cinco estrellas, por ejemplo, "produce" una cena que "cuesta" diez veces más que todo un día de trabajo de un cardiólogo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; color: rgb(51, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span  lang="es-MX" style="font-size:130%;"&gt;Ya me estoy alejando de lo que quería contar y además que me dije, me prometí que evitaría las críticas, pero es que... se me salen. O sea que critico un poquito, como quién dice para ambientar. En el capítulo anterior dije que les contaría de ciertos ademanes, a veces bruscos, que uno puede encontrar en las agraciadas cubanas. Y comentando sobre ello, Benjuí dijo que sí, pero que los cubanos... y puso unos puntos suspensivos que se me antojan un suspiro. Pues bien, lo que sigue se hace cargo de mi promesa y, también, de poner a un personaje varón en el relato. Decía que el mulato enfundado en Armani -que efectivamente vi- podía ser, bien un empresario local, o un turista adinerado. No sabía yo cuál era su vehículo, lo que me habría dado una &lt;/span&gt;&lt;span  lang="es-MX" style="font-size:130%;"&gt;pista. Estuve observándolo unos minutos y pronto sacó una Blackberry y se puso a hablar de unos contenedores, del puerto y de la aduana: era, parecía (ese afán de clasificar), un miembro del club empresarial. Pero pronto pagó su café y no se dirigió al estacionamiento a recoger un autazo, sino que sonó una breve campanada y él se colocó esa mini pantalla con teclado multifunción junto a la mejilla y pronunció "voy". Caminó hasta la carretera, seguido de la mirada de un par de turistas nórdicas que cuchicheaban y se sonreían y pronto se detuvo un taxi nuevecito, conducido &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;por una mulata. El tipo abordó, la besó y desaparecieron, orillando el mar camino a Matanzas, parada previa a Varadero. Yo a mi turno abordé el bus que nos llevaría al hotel y... hete aquí que al llegar encuentro en el bar a: mulato y mulata sentados a una mesa pequeña con dos mojitos y un platito con maní, y a una segunda mulata algo mayor que la primera, de pie, imprecando contra los otros dos. El tipo dijo "Pero Mairilys", y Mairilys lo interrumpió con una bofetada única, pero doble, o sea que abarcó los rostros de ambos tortolitos sentados, que siguieron sentados mientras sus mejillas se inflamaban imperceptiblemente y la dama enfadada se alejaba taconeando que era un gusto, chico, regalando caderazos al aire pa' llá y pa' cá, pa' llá y pa' cá.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-bottom: 0cm; color: rgb(51, 0, 0); text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;La parejita había incurrido en un grueso error de cálculo, según me confidenció un portero, porque Mairilys también conducía un taxi y solía estacionar frente al hotel. En efecto, podía vérsele con frecuencia al mando de su Peugeot 307. No sé o no quiero decir si esperé su turno, o si fue una casualidad, pero pocos días después pedí a ella que me llevara a un paseo por la península. El paseo fue estándar y Mairilys no quiso hablar durante todo el camino, atenta a los frecuentes llamados por radio que interrumpían a intervalos un bolero que hablaba de amores traicioneros.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-3566789429981146261?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/3566789429981146261/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=3566789429981146261&amp;isPopup=true' title='11 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/3566789429981146261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/3566789429981146261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2008/07/varadero.html' title='Lo que todos dicen de Varadero, y lo que digo yo (Vacaciones en Cuba 3 y final)'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>11</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-1683483605681625643</id><published>2008-04-15T23:37:00.017-04:00</published><updated>2009-09-08T22:20:25.224-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuba'/><title type='text'>Cosas que sí me Tenían Dichas (Vacaciones en Cuba 2)</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SAgSBL6VFDI/AAAAAAAAACE/-ejlbJbNTYk/s1600-h/Cuba+uno+122.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5190418382131106866" src="http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SAgSBL6VFDI/AAAAAAAAACE/-ejlbJbNTYk/s320/Cuba+uno+122.jpg" style="cursor: pointer; display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;Querría haber empezado esta historia al modo de Onetti: "hace un mes o menos que volví de La Habana; todo fue una rutina, menos el asombro".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;Bueno, Onetti nunca estuvo en Cuba (creo), quedándose enredado en Santa María: la falta de musicalidad que imagino en ésta es lo que diferencia ambos mundos. Y no, no quise buscar esta concatenación burda, pero así me salió. Porque si de "Ambos Mundos" hablamos, fuerza hace referirse al hotel habanero en que Hemingway vivió por siete años. Así se sigue llamando el establecimiento y hube de visitarlo, a la rastra de una dulce guía, quien nunca se aplicó a moderar sus encantos, o sea que a su lado casi no se sentía la espera para meter como a setenta turistas en un único ascensor de puerta de corredera para subir a la habitación del insigne escritor. Yo era el N° 69, a juzgar por el penúltimo lugar que ocupé en el ascensor, numeración que sólo me corresponde si efectivamente éramos setenta, se entenderá. El gentumen que así esperaba su turno, compuesto también por otros grupos, producía un barullo constante, poco apropiado para la conversación y menos para el descanso de los huéspedes que intentaban beber su mojito en ese atiborrado foyer. Poco hacía que tuve entre manos "Los Halcones de la Noche", de nuestro escritor Roberto Ampuero, yerno que fue de un rudo fiscal militar cubano que envió al paredón a unos cuantos, y que ante un desencuentro de opiniones con su suegro prefirió emigrar, al creerse pasible de un tirón de orejas ejemplarizador por parte de su pariente; y se nota que la última vez que estuvo en este hotel fue antes de la apertura al turismo de los años noventa, porque sitúa a su detective Cayetano Brulé en el bar del Ambos Mundos, en un ambiente que le permitía obrar con sigilo. Pero nada más inadecuado en la actualidad, en que circulan decenas de personas por minuto ante la barra. Cerca de allí está la Bodeguita del Medio, también frecuentada en su día por Hemingway, convertido ahora en un antro que me recibió repleto de ruidosos y embriagados turistas o marineros alemanes, en el momento en que intenté poner un pie dentro.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;La Habana hoy recibe al visitante con precios casi europeos, disponiendo de buenos restaurantes, taxis modernos y cómodos hoteles, todo esto pagadero en pesos convertibles, curiosamente denominados "CUC", algo sí como "cuban unit of currency"; y aunque no está prohibido mezclarse con los naturales, los guías de turismo insisten en que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;todo&lt;/span&gt; debe pagarse en esta moneda, a la que los residentes no tienen acceso. Ahora, si uno se aventura a entrar en los bares y restaurantes para cubanos, es decir, que cobran en moneda nacional, pagará precios irrisorios, pero obteniendo una calidad en consonancia. En fin: que no pude en La Habana encontrar un sitio de calidad aceptable y precio mediano, resultando una simple cerveza mucho más gravosa que en, digamos, Buenos Aires.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;Podrán Uds. pensar que estoy muy crítico, por lo que me apresuro a contarles un hallazgo, de esos que uno esperaba encontrar en Cuba: en un café de los de precio ínfimo y repleto de cubanos, intenté entregar una propina a una garzona, que pese a mi fingido desinterés se obstinaba en ser buenamoza (disgrego: esto de juzgar a tantas mujeres cubanas como atractivas era algo que también predije antes de mi viaje); pero ella me indicó con un ademán algo rudo un buzón para las monedas, al tiempo que me aseguraba que en ese establecimiento las propinas se repartían entre todos los compañeros. Sí, era cierto: algunas cosas seguían siendo como me las tenían dichas.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #660000; font-size: 130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 130%;"&gt;&lt;span style="color: #660000;"&gt;Bueno, sobre la rudeza de algunos ademanes -y sobretodo cuando los exhibe una cubana- me expediré en el próximo y último capítulo. También algo les contaré de Varadero.&lt;/span&gt;&lt;br style="color: #660000;" /&gt; &lt;br style="color: #660000;" /&gt; &lt;span style="color: #660000; font-style: italic;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-1683483605681625643?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/1683483605681625643/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=1683483605681625643&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1683483605681625643'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1683483605681625643'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2008/04/no-era-como-me-lo-haban-dicho-2.html' title='Cosas que sí me Tenían Dichas (Vacaciones en Cuba 2)'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/SAgSBL6VFDI/AAAAAAAAACE/-ejlbJbNTYk/s72-c/Cuba+uno+122.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-1371009467665175135</id><published>2008-04-08T22:43:00.010-04:00</published><updated>2008-07-13T21:25:52.026-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Cuba'/><title type='text'>No Era Como me lo Habían Dicho        (Vacaciones en Cuba 1)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/R_xETlUtKUI/AAAAAAAAAB8/NAUt71rrSCM/s1600-h/Cuba+dos+425.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://2.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/R_xETlUtKUI/AAAAAAAAAB8/NAUt71rrSCM/s320/Cuba+dos+425.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5187095974051129666" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div  style="text-align: justify; color: rgb(51, 0, 0);font-family:georgia;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;Antes de seguir, una noticia: habrán notado que me entretengo y no termino la historia de la Licenciada Peredo. Efectivamente, se me escapa el hilo conductor y yo, aun sin ese cordel, me enredo. Podrán imaginarse lo gorda que estaría la historia si la continuase en tal estado. No. Antes de seguir pondré orden en esa confusión, para no dar chance a eso que creo llaman entropía.&lt;br /&gt;De lo que quería hablarles ahora es, como no, de mis vacaciones. Mis lectores ibéricos recordarán que nuestras vacaciones estivales, acá en el sur, son .... en el estío, pero del sur, de modo que les contaré a continuación de cómo fui a pasar frío en La Habana. Y claro, por tropical que fuese, según yo creía entender, la isla no deja de estar en el hemisferio norte, y si podía estar expuesta a un raro vendaval proviniente del norte, pues justo era que me tocase en suerte. Tuve, entonces, ocasión de noticiarme cómo cuando existe una alta presión en el Golfo de México, se produce una especie de envión de agua (así lo entendí) que se va a estrellar al malecón de La Habana, haciendo subir el nivel del mar dos o tres metros, de modo que las olas reventaban en medio de la calle, en un inquietante pronóstico de lo que podría venir con el gobierno de Raúl.&lt;br /&gt;Bueno, lo primero fue la llegada a la Habana. El aeropuerto era moderno como el que más, con un movimiento reducido que contribuyó a un trámite expedito. No era como me habían dicho. La oficial de inmigración que me atendió era muy buenamoza, pero quedé de veras  sorprendido cuando dulcemente y como quién habla del tiempo, me preguntó si "había venido muchas veces". Computé lo más rápido que pude con las dos o tres neuronas que el cigarrilo me ha dejado y atiné a decir algo sin pestañear: "no, es mi primera vez". Todo, mientras de reojo veía titilar una lucecita roja en la camarita que me fotografió por encima de ella. O sea que a esas alturas ya era sospechoso de ser visitante asiduo de la isla, el régimen tenía mi foto y de seguro también mis huellas dactilares. Todo con una sonrisa caribeña que me habría hecho estremecer, de inquietud, si no fuera porque en un momento creí realmente que la oficial me sonreía a mí, Eleuterio, y no al visitante asiduo, aunque luego me tuviese que interrogar en un cuarto espejado o algo así. Todo eso pensé por culpa de las malas recomendaciones que me dieron mis colegas de derecha (o sea, mis colegas), pero al final no me pasó nada. De hecho, nunca nadie más se preocupó de mí, incluso cuando salí del aeropuerto y pasé casi dos horas esperando el bus que me llevaría al Hotel Habana Libre: ni aunque hubiese dicho "muera Fidel" me habrían tomado en cuenta. No era como me habían dicho.&lt;br /&gt;En el estacionamiento del aeropuerto sólo había un par de Ladas 2107 y uno que otro Chevrolet Bel Air de los '50, y al fin acudió a recogerme un modernísimo bus chino, marca Yutong, cuya guía descargó la responsabilidad por el retraso en un complicado entramado funcionarial. Yo no quería meterme a criticar a funcionarios cubanos, sino simplemente quejarme por la demora. No faltaría más.  Mi quejita fue amarga y cuando noté que fue correspondida con malas caras, (seguro que por mi insistencia) y creyendo que se trataba de mi segunda situación de riesgo aun antes de llegar al hotel, decidí defender al &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sistema&lt;/span&gt; del siguiente modo: "señora, ya está bien, lo importante es que Ud. y el bus llegaron, ¿no? Eso es lo importante".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me olvidaba de contarles que llegué a la Habana exactamente tres días después que Raúl fue ungido como presidente, lo que frustró mi antiguo deseo de visitar la isla bajo el gobierno de Fidel. Son las cosas de la vida. Por alguna razón, Cuba me pareció increíblemente parecida a la idea que tenía de ella, por ese raro don como de anticipación, que yo creía tener, pero que según mis jefes se explica por mi pegamiento airrefrenable a la pantalla del computador, devorando noticias en internet aun de las más nimias, lo que me permite estar al tanto de quién es quién y, sobretodo, qué hizo y con quién.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una cosa que no era como yo pensaba, o mejor, que no era como la propaganda en contra persiste en presentar, era el transporte. Por lo menos el urbano. Y es que la cantidad de buses chinos nuevos en La Habana era tal, que ya se los siquiera el denostado Transantiago: nuevísimos, sin mácula alguna gracias al disciplinaje de la muchedumbre, solía ocurrir que casi siempre tenían asientos libres, lejos de las escenas que hasta un par de años atrás la TV nos mostraba, en que unos graciosos "camellos", aquellos camiones cuyo acoplado estaba convertido en algo así como un bus,  avanzaban bufando totalmente atiborrados. Ahora bien, no tuve el atrevimiento de treparme a uno de estos buses, porque lo de la moneda dual es todo un lío, y después de que un policía me impidió entrar a la Heladería Coppelia nunca me quedó claro si era legal o no intentar para un extranjero coger la "guagua": algunas cosas eran como me habían dicho.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-size:130%;" &gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-1371009467665175135?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/1371009467665175135/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=1371009467665175135&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1371009467665175135'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1371009467665175135'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2008/04/no-era-como-me-lo-haban-dicho.html' title='No Era Como me lo Habían Dicho        (Vacaciones en Cuba 1)'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/R_xETlUtKUI/AAAAAAAAAB8/NAUt71rrSCM/s72-c/Cuba+dos+425.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-5419361095275235165</id><published>2008-01-02T00:01:00.002-03:00</published><updated>2009-09-08T15:16:31.877-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Una Verdad</title><content type='html'>&lt;div style="font-family: georgia; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: small;"&gt;Regresamos al departamentito de la Licenciada, esta vez presididos por el oficial, Huanca se apellidaba. La Lcda. abrió de inmediato y Huanca le explicó: se trataba de una circunstancia excepcional y que por tratarse de ella, dijo, y por tratarse de nosotros, agregó, podríamos quedarnos con ella esa noche. La Lcda. tardó un poco en responder, no sé si por extrañeza o para acomodar sus ojos a la oscuridad que comenzaba a caer, y nos invitó a pasar.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: small;"&gt;La Lcda. condujo a Alberto a una pequeña habitación junto a la cocina, “es para huéspedes” explicó, que se encontraba increíblemente bien provista: baño propio, tv por cable y minibar, entre otras comodidades. De la cocina apareció una cholita y la Lcda. le encargó algunas viandas que juzgué de sonoridad suculenta. Esa noche la cena fue romanesca, con buenos vinos de Tarija, de “cepa de altura” según su etiquetado. Alberto apenas probó el vino y se retiró pronto a su habitación. Cerró tras de sí la puerta y se quedó un rato con la luz apagada. Pronto, sin embargo, encendió el televisor y sintonizó un noticiario argentino. Por mi parte, fui conminado a seguir a la  Lcda. a su habitación, en la planta alta.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: small;"&gt;-Un momento, quiero que aclaremos algo –la detuve.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: small;"&gt;-Yo a usted lo voy a aclarar –dijo y me arrastró escaleras arriba con la determinación y contundencia que cabía en su gloriosa humanidad. Dos hemisferios, el mundo todo, fueron sus nalgas subiendo por esa escalera y yo cual Atlas aventando su avance. No describiré cómo se resbalaban sus muslos como delfines entre mis manos, que vi pequeñas; sólo apunto que mucho fue cuanto la amé y cuanto gozamos; esa noche soñé que nos presentábamos en sociedad y me veía obligado a dar alguna explicación sobre nuestros portes tan dispares; eso, unido a nuestra gran diferencia de edad pintaba un cuadro en que yo podía llevar la peor parte.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: small;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: small;"&gt;Desperté, inquieto quizá por nuestro futuro y noté que la Lcda. no estaba a mi lado. Me incorporé en silencio y vi cómo hurgaba en ... ¡un maletín! Sí, era un maletín lo que tenía entre sus manos, sentada en una silla junto a la ventana.  Me recosté y procuré dormir.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-5419361095275235165?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/5419361095275235165/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=5419361095275235165&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/5419361095275235165'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/5419361095275235165'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2008/01/una-verdad.html' title='Una Verdad'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-8418593196223924607</id><published>2007-02-19T00:04:00.005-03:00</published><updated>2009-09-13T05:08:36.947-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Visita a Palmasola</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit; text-align: left;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Resumen de capítulos anteriores (abarca sólo el periplo en Bolivia):&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;12 noviembre, 2006: La Licenciada Peredo. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Conocí a la Licenciada Peredo en el avión de Santiago de Chile a Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Ella manejaba una cadena de farmacias de su familia. En el viaje me percaté del efecto que el clima del trópico tiene en la firmeza de carnes de las hembras cruceñas, aserto que se vio confirmado en la Lcda., pese a su voluminosa estampa. Luego de nuestro arribo a Sta. Cruz, me invitó a un karaoke, donde departí con otros tres varones que la acompañaban.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;16 noviembre, 2006: El Crimen.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; Invitado a un karaoke por la Lcda., compartí mesa con sus otros tres invitados. Uno de ellos era su socio y pariente, el Licenciado Peredo; el otro, el Dr. Justiniano, químico farmacéutico y miembro, al igual que ella, del Directorio de la Asociación Farmacéutica. Por último, un tipo que parecía ser un amigo aventajado de la Lcda., que se presentó como Dr. Vaca Díez, cirujano plástico. Éramos cuatro varones, sentados a la mesa presidida y dirigida por la Lcda. Peredo. Esa noche compartí auto y lecho con ella, en ese orden, desde que me llevó rauda a un motel que ella eligió. Fuimos despertados al día siguiente por un policía, quien nos informó que el Dr. Vaca Díez estaba muerto.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;La Lcda. quedó detenida.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;09 diciembre, 2006: Buscando Ayuda.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; Visité esa misma mañana a la Lcda. en la Policía Técnica Judicial (PTJ). Justiniano se apellidaba el fiscal a cargo de la investigación. Un policía me entregó un papel, "de parte de la Licenciada", me dijo. Su texto era el siguiente: "El maletín del Dr. Vaca Díez está en la baulera de mi auto. Si no podés, por favor buscá un especialista".&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Recuperé el maletín, cuyo contenido no me llamó la atención: eran sólo implementos de médico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Busqué ayuda y me acordé de Alberto Santoro, amigo argentino hoy convertido en investigador privado. Le telefoneé a Buenos Aires y lo convencí de ayudarme. No quiso hablar de honorarios y emprendió viaje a Santa Cruz.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;10 diciembre, 2006: El Maletín. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;El Licenciado Adulón (ver capítulos antiguos) me invitó esa misma noche a unos tragos. Acepté. Luego, de madrugada, en lamentable estado, fui devuelto a mi hotel. Desperté y encontré colillas de cigarrillo con marcas de lápiz labial. Lo que no hallé fue el maletín del Dr. Vaca Díez.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Acudí a declarar, citado por el fiscal Justiniano. Me enteré que el Dr. Vaca Díez fue ultimado con un escalpelo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;17 diciembre, 2006: Mi Amigo el Policía. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;A la salida de la fiscalía, fui secuestrado por un policía que ya conocía y por sus cómplices. Querían indagar si yo tenía el maletín, pero una llamada les informó que "el Dr. Justiniano" ya tenía el maletín, sin mencionar si se trataba del fiscal o del acompañante homónimo de la Lcda., a quien había conocido en el karaoke. Supe que, efectivamente, habían sustraído el maletín desde mi hotel. Quisieron eliminarme para no dejar testigos. Zafé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;01 enero, 2007: Llegada de Alberto. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Luego de mi huida, llegué casi puntualmente al aeropuerto a recoger a Alberto. Comprobé que estaba ciego.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: bold;"&gt;14 enero, 2007: Alberto Santoro, Investigador Privado. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Alberto sugirió visitar de inmediato a la Lcda., quien estaba detenida en la cárcel de Palmasola, descartando que ello fuera peligroso, siempre y cuando actuáramos rápido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #783f04; font-family: inherit;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Descripción de la cárcel de Palmasola: inmenso recinto compuesto por un muro perimetral, cuya mayoría de habitaciones ha sido construida por los propios internos. Un código de honor mantiene el orden en su interior. Sus cuartos y departamentos se venden libremente y disponen de servicios básicos. Con el auge del narcotráfico aparecieron viviendas de buena calidad y muchas comodidades. La Lcda. alquiló una de estas viviendas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; font-family: inherit;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;span style="color: #cc6600; font-size: large; font-weight: bold;"&gt;Ahora sí:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #cc6600; font-size: large; font-weight: bold;"&gt;VISITA A PALMASOLA&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #cc6600; font-size: large; font-weight: bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Alberto y yo traspusimos la pesada reja del Penal y esperamos en vano que alguien nos condujera a alguna sala de visitas, que nos diera alguna instrucción. Pregunté a un aseador y me dio señas; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"pregunte en la entrada",&lt;/span&gt; fue lo que dijo, señalando una aglomeración o mancha urbana a unos cien metros de distancia. En efecto, cruzamos un descampado hasta unas construcciones precarias. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;"¿A quién busca, doctor?",&lt;/span&gt; fue la frase de bienvenida de varios sujetos que por ahí transitaban, maestros de ceremonia mal vestidos aunque conscientes de su utilidad, exhibiendo por anticipado el orgullo de un trabajo bien hecho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Buscamos a la Licenciada Peredo &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dije a uno de ellos, cuyo rostro parecía incapaz de mala intención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Peredo, déjeme ver &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo el tipo, mientras examinaba una grasienta libretita&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. Es por acá; síganme los señores.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;Nuestro guía nos condujo por unos laberintos, a medio camino entre pasillos y callejuelas, en un trayecto que duró varios minutos. Innumerable era el gentío, algunos laboriosos, otros matando el rato, sentados en el suelo o en pequeñas banquetas jugando damas o a las cartas, todos mezclados en un hábitat &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;peculiar &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;que reunía a ambos o más sexos. También había niños y niñas. Una ONG europea financiaba dos pequeñas aulas que, según indicaba un letrerito y bajo el rótulo de "escuela", albergaba en ese instante a los hijos de los presos. En algún momento pregunté si estos niños tenían la libertad de salir del recinto, de ir, quizá, a alguna escuela extramuros, de visitar familiares. Alguien respondió que no, que sus padres no consentían en ello porque afuera estaba lleno de peligros. De hecho, muchos de sus progenitores tenían grandes cuentas que arreglar con gente afuera, lo que de algún modo ponía en peligro la seguridad de sus vástagos.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Aquí es &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo nuestro guía junto a una puerta recién pintada, una casita de una sola planta. Pulsé un timbre y pronto la puerta dejó ver la voluminosa y ansiada figura de la Licenciada. Vestía una túnica anaranjada y fue inevitable fundirnos en un abrazo, que pronto dio paso a besos cuyo mutuo ardor me sorprendió. Sabía que Alberto no nos veía, pero por pudor mitigué el sonido de nuestras bocas. Un ciego, pensé con obviedad, no dispone del recurso consistente en mirar distraídamente a un costado para evitar asistir a semejante espectáculo, pero de alguna manera mi amigo "fingía" mirar hacia el lado, lo que me permitió abandonarme ahora sin remilgos al gran abrazo de la Licenciada, que me recordó, con todo lo tierno y bizarro que ello envolvía, al gigantesco oso panda de peluche que me acompañó en mi niñez. Entretanto, observé cómo Alberto sacaba unas monedas de su bolsillo y, tasándolas con el índice de la otra mano, se las daba a nuestro guía.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;Pasadas las presentaciones, Alberto preguntó a la Lcda. derechamente por el contenido del maletín.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;No lo sé &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;respondió&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. Es más, no recuerdo que el Dr. Justiniano haya llegado con un maletín al karaoke; talvez lo tuvo siempre en su movilidad(*).&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Pero, por qué Ud. me pidió hacerme cargo del dichoso maletín? &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dije un poco molesto, al tiempo que me puse de pie&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. Es más, ¿acaso no pidió Ud. a un policía que me diera un mensaje, mientras estaba detenida en la oficina del fiscal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Indagué en todos mis bolsillos, esta vez a fondo, y di con el papelito. Leí: "El maletín del Dr. Vaca Díez está en la baulera de mi auto".&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Yo no he escrito eso &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo la Lcda.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;Alberto pidió el papel y lo examinó. Lo palpó, sería correcto decir. Lo olió.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Sí, Eleuterio, la Lcda. dice algo cierto. El trazo de la escritura fue hecho con fuerza y dejó un surco en el papel. Es letra de hombre. Quien escribió esto usó una birome(**) Bic y fuma. Llevaba varias horas de fumar sin lavarse las manos. Pall Mall, me parece. El olor a nicotina está impregnado en el borde derecho del papel, por lo que asumo que éste fue sujetado con la mano de ese lado al momento de escribir y entonces se trata de un zurdo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Bueno &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dije sorprendido&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;, Bic y Pall Mall son marcas muy comunes aquí. Lo de "zurdo" creo que puede sernos de utilidad.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;Inevitablemente, miré la marca de la cajetilla de cigarrillos que la Lcda. fumaba, puesta encima de una mesita. No era Pall Mall. Alberto no necesitaba verla, de seguro ya la había olido.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;La Lcda. se levantó a preparar café. La seguí. Desde la cocina, pude ver cómo Alberto palpaba el crucigrama de la Lcda., a medio completar, puesto junto a los cigarrillos; y podría asegurar que cuando lo acercó a su rostro no fue por ver sino para oler. Quise preguntar a la Lcda. más sobre el Dr. Vaca Díez, pero me respondió con un beso. Intenté varias veces hablarle, pero era una fiera en celo, hábil de manos y labios. Ahora sí, la ceguera de Alberto me fue útil. Regresé con ella a sentarme, en el mismo estado de ignorancia que tenía hacía unos minutos, aunque mucho más agitado, sudoroso de feromonas. Alberto inspiró y sonrió.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Es hora de irnos &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo Alberto. Se puso de pie, abrió la puerta y se dispuso a salir. Se volteó&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. Si llega a saber algo sobre el contenido del maletín, mándenos avisar &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;agregó.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;Nuestro guía aún estaba en las cercanías y nos recondujo hasta la entrada. El policía de guardia hizo un ademán de despedida y fue entonces cuando se acercó un oficial de mayor graduación.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Sé que ha tenido problemas y puedo ayudarlo &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo de entrada&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. La gente que tiene el maletín no ha encontrado lo que buscaba, y quien lo tenga, corre peligro. Esto no es para Ud., doctor, no se meta en estas peleas que son para campeones. Tome mi tarjeta &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;me alargó un cartoncito arrugado&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;, me llama si necesita algo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;No atiné, no quise decirle que ya estaba cansado de negar mi participación en el asunto. Talvez ya era hora de que me involucrara. Ya salíamos cuando avisté en las afueras el auto de ventanas polarizadas en que viajaban mis captores. Una de las ventanas estaba baja y vi un par de cabezas en su interior. Me aterré. Describí el cuadro a mi amigo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Volvamos a entrar &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;dijo Alberto. Ubicó rápidamente al oficial con quien estábamos hacía unos momentos y le dijo algo que no alcancé a oír. El oficial rió. Alberto le siguió hablando y el uniformado lanzó una carcajada franca y sacudió la cabeza. Se acercaron.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Está bien &lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;me dijo el oficial&lt;/span&gt;&lt;span lang="ES-CL" style="color: #663300; font-size: large;"&gt;—&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;. Si la extraña tanto, puede quedarse por esta noche con la Licenciada. Creo que también tiene un cuarto adicional, donde puede quedarse su amigo.&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Continuará...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;(*) auto, coche; (**) bolígrafo.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-8418593196223924607?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/8418593196223924607/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=8418593196223924607&amp;isPopup=true' title='24 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/8418593196223924607'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/8418593196223924607'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2007/02/la-licenciada-peredo-8a-parte.html' title='Visita a Palmasola'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>24</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-6098308782026059950</id><published>2007-01-14T02:19:00.002-03:00</published><updated>2009-09-08T22:26:41.986-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Alberto Santoro, Investigador Privado</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Ram-FE-BRbI/AAAAAAAAAAk/BP_OLjigO6g/s1600-h/C%C3%A1rcel+Palmasola.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5019752254123623858" src="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Ram-FE-BRbI/AAAAAAAAAAk/BP_OLjigO6g/s320/C%C3%A1rcel+Palmasola.jpg" style="cursor: pointer; display: block; height: 162px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 239px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;Alberto reconoció mi voz, o tal vez escuchó atentamente mis pasos, y me abrazó efusivamente. Yo, sorprendido, no quise preguntarle. Fue él quien abordó el asunto.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Hará cuatro años que ya no veo. Me sometí a una operación, sin éxito.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;No supe qué contestar.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Por lo que escuché en el avión-&lt;/span&gt; cambió de tema, haciéndose cargo de mi incómoda sorpresa&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-, parece que el Dr. Vaca Díez era bien conocido. A nadie le resulta indiferente su muerte. Dicen que no tenía enemigos, pero luego oí que tenía mucha suerte con las mujeres. Hasta escuché que en una ocasión se fugó al Brasil con la esposa de otro. También tuvo líos con una sudafricana. No descartaría que todo eso tenga que ver con el crimen, pero habría que ver cómo cuadra la desaparición de su maletín.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;Me pidió que le leyera lo publicado ese día. Compré El Deber y lo repasamos en las afueras del edificio, bajo un árbol de los estacionamientos. Quedó al tanto. Le conté también que la Licenciada Peredo ya estaba a esa hora formalizada por homicidio, que fui interrogado y luego plagiado. También le dije que había policías que sabían de mi presencia en el aeropuerto. Le conté que me buscaron en mi hotel, con un supuesto mensaje de la Licenciada, pidiéndome visitarla en la cárcel de Palmasola.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Cuánto hace que hablaste con esos policías?-&lt;/span&gt; inquirió.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;-Hará una hora, algo más, no sé.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;-Bien. Vamos de inmediato a ver a la Licenciada-&lt;/span&gt; ordenó.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;-Pero...&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; font-style: italic; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;-Sabiendo que estás asustado, nadie pensará que vas a ir ahora. Tenemos tiempo.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="color: #663300; font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-weight: normal;"&gt;La cárcel de Palmasola es un inmenso recinto amurallado, del tamaño de cualquier ciudad medieval. Se asemeja mucho a una de ellas desde el exterior. También en el interior. Parece que hubo en su construcción algún desorden presupuestario, porque el sitio albergaba en sus inicios escasas construcciones, siendo la mayor parte del terreno un eriazo seco, herido de zanjas y socavones, se diría a propósito para esconder a algún fugitivo. También había algunas canchas de fútbol, con arcos y deslindes imaginarios. Al poco tiempo de su inauguración, quedó excedida la escasa capacidad de sus instalaciones y los nuevos reclusos tuvieron que construir ellos mismos sus albergues, con material de desecho, ramas, lo que fuera. Cuando llegaba algún guapo, obligaba a alguno menos avisado a  abandonar su habitación y dejarle su precaria construcción en exclusividad. Con el auge del narcotráfico también llegó gente de buen pasar. Fueron estos los que iniciaron una revolución inmobiliaria y se diría hasta urbanística al interior del penal. Al día de hoy, existen numerosas construcciones, todas hechas por los propios internos, que incluyen departamentos individuales con todas las comodidades, incluido sauna y sala de billar. Circulan sin limitaciones todo tipo de licores y mercaderías. Han aparecido callejuelas y esquinas, y hasta pequeños comercios de víveres. En la actualidad dicen que hay TV cable e internet, y que la falta de espacio impone la construcción en altura, existiendo algunos edificios de departamentos de hasta cuatro plantas. Me consta que cuando algún jefe termina de cumplir su condena, no abandona pura y simplemente su residencia, sino que la vende y se hace pagar. Si el comprador no paga, compromete a su familia y parientes extramuros. Para mayor seguridad, he visto y juro que no había bebido, títulos de dominio de estas viviendas inscritos en la Oficina de Derechos Reales (propiedad inmobiliaria). En aquella época, sin embargo, no había construcciones de más de una planta y la Licenciada había alquilado un departamento cómodo, con servicios básicos que me resulta imposible decir cómo se conseguían: electricidad, agua, teléfono e incluso gas. La presencia policial era escasa y se limitaba al personal de guardia en la entrada y al de las torretas de vigilancia. En el interior de esta ciudadela, un código de honor imponía orden y disciplina y quien atentaba contra la mantención de estos beneficios era arrojado sin trámites al barrio antiguo, compuesto por los pocos barracones que el estado construyó y que siempre estaban atestados.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;h3 style="font-family: times new roman; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large; font-weight: normal;"&gt;Eran casi las cuatro de la tarde y Alberto y yo nos presentamos en la puerta del penal. Con increíble expedición nos permitieron el ingreso, marcándonos el antebrazo con una especie de tinta. Después sabríamos que lo difícil no era entrar, sino salir.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/h3&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-6098308782026059950?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/6098308782026059950/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=6098308782026059950&amp;isPopup=true' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/6098308782026059950'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/6098308782026059950'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2007/01/la-licenciada-peredo-7a-parte.html' title='Alberto Santoro, Investigador Privado'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/Ram-FE-BRbI/AAAAAAAAAAk/BP_OLjigO6g/s72-c/C%C3%A1rcel+Palmasola.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-1423958492581083484</id><published>2007-01-10T07:14:00.002-03:00</published><updated>2009-09-08T22:49:31.525-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Vacantes Laborales para el colega Oliveira</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RaTVkU-BRaI/AAAAAAAAAAY/_iEGnYC_FX0/s1600-h/sealand.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5018370704878421410" src="http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RaTVkU-BRaI/AAAAAAAAAAY/_iEGnYC_FX0/s320/sealand.jpg" style="cursor: pointer; display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #783f04; font-size: large;"&gt;Me dirijo en esta ocasión a mi amigo y colega, el Sr. Oliveira, ávido de encontrar un puesto en el Servicio Consular (Véase "Averiguaciones para el Colega Oliveira").&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="color: #663300; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;"Apreciado y distinguido Sr. Oliveira:&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;El &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;&lt;a href="http://www.sealandgov.org/"&gt;Principado de Sealand&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;i class="yschurl"&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;pese a tener escasas relaciones con el exterior, es una plaza inexplotada, consularmente hablando; y, se diría, hasta inexplorada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Me explico.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;Su Carisma el Príncipe Roy, aquejado de una mala salud que podemos achacar a las penosas condiciones de vida en su modesto hábitat principesco, ha nombrado príncipe regente a su hijo Michael, quien acaricia la idea de vender el principado. Esto ha alarmado a Su Carisma. Las principales fuentes de ingreso de su microestado son, al día de hoy, la venta de sellos postales y la actividad bancaria: el principado ofrece domiciliar en su territorio a compañías urgidas por zafar del acoso tributario o fiscal de estados más poderosos. Quiere desbancar en esto a las Islas Cayman y a las Islas del Canal (Channel Islands). El escaso terreno disponible no es óbice para esta promisoria veta, desde que no se ofrece un domicilio físico, sino meramente una casilla postal, que parece ser suficiente para el objetivo fiscal perseguido, sobretodo en la tradición británica de mirar para el lado ("fucking side watch", en el lenguaje coloquial del barrio de los barracones de la planta baja del Principado).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;Antiguamente, que en la corta vida del Principado quiere decir unos diez años atrás, el boom vino de la mano de la emigración de chinos de Hong Kong, cuando el gobierno británico se negó a otorgar pasaporte a sus súbditos locales al tiempo de devolver aquella ciudad estado al gobierno chino. Pues bien, el Principesco Ministro de Asuntos Exteriores, en aquella ocasión, ideó un negocio incuestionable: a todo aquel honkonés que jurara lealtad y fidelidad a Su Carisma el Príncipe Roy, se le otorgaría pasaporte del Principado, el que, se esperaba, sería admitido en algún momento en la Unión Europea. Este juramento podía expresarse por vía epistolar, por e-mail y aun tácitamente, siempre y cuando el interesado depositare el importe solicitado en la cuenta bancaria señalada al efecto. El problema o, más bien, uno de los problemas fue que el Sr. Ministro, por error, indicó los datos de su propia cuenta bancaria y no los del Principado, tan escaso hoy como entonces de las preciadas divisas que el mundo le retacea. Y el Sr. Ministro, malintencionadamente según algunos, abrió su cuenta en tierra firme, con lo que escapaba por completo al modesto brazo de la ley del pequeño y paupérrimo principado insular.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro problema fue aun más grave. Todos los honkoneses que llegaron a los diversos aeropuertos de la UE fueron devueltos a su lugar de origen, lo que hizo abrigar en sus amarillos corazones gran resentimiento contra Su Carisma, al que juzgaron autor del timo. Al día de hoy el Ministro de Asuntos Exteriores aún no se presenta a dar una explicación satisfactoria sobre el destino de los fondos (se dice que vendió cerca de diez mil pasaportes) y dilata día tras día su comparecencia ante el Gran Colegio Ejecutivo y Represor de Sealand, presidido por Su Carisma e integrado por su Donosura (la esposa del Príncipe). Se encuentra disponible el cargo de Secretario de Actas y, he aquí, ya le estoy anunciando, amigo Oliveira, una de las posibilidades laborales que el Principado ofrece. Sobre la manera de remunerarlo y de otras plazas disponibles, me explayo más adelante.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;Pero bueno, volviendo al enojoso asunto de los pasaportes, sucedió que muchos de aquellos honkoneses, aunque tardaron, regresaron al fin a Europa y juraron cobrarse venganza. Desde luego, no todos los orientales son expertos en artes marciales, pero un buen número de ellos no temen en hacer saber a patadas su disconformidad, cuando la severidad del asunto así lo exige. Y eso fue, precisamente, lo que le ocurrió a Su Carisma, cuando un día, paseando de civil y surtiéndose de verduras y ojalá de algún trozo de carne en un mercado de Essex, todo dentro de lo que le permitían sus escasos recursos, fue reconocido por uno de sus súbditos chinos cuando intentó comprarle dos ejemplares de jurel. El honkonés empezó a hacer alharaca y al punto acudieron varios de sus compañeros, dispersos en aquel mercado, y se congregaron en círculo, rodeando a Su Carisma, para escuchar una especie de arenga del agitador, al parecer en cantonés y, mientras avanzaba el discurso, los súbditos mostraban algo así como odio en sus semblantes, de común inescrutables. Si en estos rostros insondables era posible ahora notar ese tipo de emoción, pensó Su Carisma, era porque la animadversión que les provocaba su persona era suma, de manera que, temiendo por su vida, negoció en el acto valiéndose de los conocimientos de mandarín que adquirió cuando sirvió para Su Majestad Británica en la guerra de Corea (en otro tiempo Su Carisma fue súbdito de aquella monarca). Es un secreto a voces en el Principado que Su Carisma  no es un buen negociador -se aduce como prueba el poco tino observado para nombrar a su antiguo Ministro de Exteriores-, de modo que en esta ocasión la negociación comprometió, quizá decididamente y para siempre, el carácter europeo de su Principado. Su Carisma firmó "un papel", según sus propias palabras, redactado en mandarín, que aseguraba el derecho de estos súbditos honkoneses no sólo a residir en el Principado, sino a traer a todas sus familias, incluso cuando residiesen en China continental, más un cupo adicional para cada súbdito de cincuenta plazas, a todos quienes se les surtiría de los respectivos pasaportes. Se aseguraba, por último, que los súbditos firmantes del acuerdo podrían vender estos pasaportes extranumerarios e, incluso, adoptando el título de "Tutor", establecer un régimen tributario unipersonal especial para los adquirentes. Posteriormente y ya redactado el documento, se borroneó donde decía "adquirentes de los pasaportes" y se cambió por "nuevos súbditos y ciudadanos", ello por recomendación de un abogado ad honorem que en aquel tiempo servía a Su Carisma, quien al teléfono desde Bruselas informó que la redacción primitiva no franquearía jamás el ingreso del Principado a la UE e, incluso, podría significar algún tipo de persecución judicial. Por el mismo motivo se tachó la frase que, según el entendimiento del mandarín del que hace alarde Su Carisma, habría dicho algo así como que los nuevos súbditos, en retribución de su nuevo pasaporte y condición de ciudadano para-europeo, prometían prestar servicios personales a su tutor por el tiempo de veinte años, sin derecho a contraprestación o remuneración algunos, renunciando a todo tipo de reclamación si, ante el intento de eludir esta fundamental obligación, su tutor decidiere aplicar una fuerza proporcionada para asegurar, con grilletes, cadenas y otras prisiones, la persona del súbdito desobediente.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;Pues bien, amigo Oliveira, decíamos que el cargo de secretario de actas del Gran Colegio Ejecutivo y Represor del Principado se encuentra vacante, y Su Carisma, aquejado por una severa artritis, agravada por la borrasca permanente del Mar del Norte, ya no puede por sí mismo  labrar actas en su vieja Underwood. Se impone dar un salto a la modernidad, aunque  no sea  más que a una Olivetti de los  60', asunto en el cual Ud. podría terciar.  El  Príncipe,  agobiado por  las deudas y su mala salud, ha puesto en venta diversos títulos nobiliarios, pero le falta capital: Los títulos habrán de ser impresos de alguna forma. Talvez si Ud. contribuyere con una pequeña cantidad, suficiente para mandar a imprimir un ciento de títulos nobiliarios más lo necesario para insertar un pequeño aviso en El Mercurio dominical, en ABC, The Times y otros medios con llegada segura al público objetivo previsto para este emprendimiento; Su Carisma estaría dispuesto a aceptar el establecimiento de relaciones consulares con Chile y Ud. podría granjearse el cargo. Es más, atendida la extrema necesidad que hoy aqueja a nuestro Príncipe, creo no exagerar si digo que el trámite de establecer relaciones a nivel de consulado con Chile puede ser pasado por alto, de modo que Ud., si contribuye de la manera que le estoy diciendo, podría entrar a servir desde ya el cargo de Cónsul. Como podrá  ver, el costo del emprendimiento es sensiblemente menor al de la adquisición de una patente consular y, una vez posesionado, puede dedicarse a urdir nuevos negocios y servicios, no sólo para ofrecer a nuestros connacionales, sino al público en general; como, por ejemplo, retomar el asunto del domicilio de compañías de papel, cuentas bancarias virtuales, administración hotelera para cobijar a incautos visitantes ocasionales, defensa del territorio, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;No me explayo más porque Su Carisma me pidió publicar una semblanza laudatoria y hasta el momento no ha hecho el depósito convenido en mi cuenta. Ya idearé una forma de cobrarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;Lo saluda attsmo. s.s.s.,&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large; font-style: italic;"&gt;Eleuterio Gálvez."&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-1423958492581083484?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/1423958492581083484/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=1423958492581083484&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1423958492581083484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1423958492581083484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2007/01/vacantes-laborales-para-oliveira.html' title='Vacantes Laborales para el colega Oliveira'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RaTVkU-BRaI/AAAAAAAAAAY/_iEGnYC_FX0/s72-c/sealand.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-1098466714797408477</id><published>2007-01-01T12:42:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T22:44:29.036-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Llegada de Alberto</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RZk5f5OBsTI/AAAAAAAAAAM/sL5LXoV2u3M/s1600-h/viruviru.jpg" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"&gt;&lt;img alt="" border="0" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5015102880152138034" src="http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RZk5f5OBsTI/AAAAAAAAAAM/sL5LXoV2u3M/s320/viruviru.jpg" style="cursor: pointer; display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;Llegué al aeropuerto casi a las tres de la tarde. Pregunté en el mostrador de Aerolíneas Argentinas y supe que el avión que traía a Alberto llegó puntualmente, a las dos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;¿Qué hacer? Alberto tenía mi número de teléfono y sin duda llamaría al hotel al no encontrarme. Mientras recorría el terminal en su busca pensaba en qué tan difícil me sería salir del país. El Dr. Justiniano había recuperado el maletín, sustrayéndomelo, y resultaba que eran dos los sujetos que respondían a ese nombre: el fiscal que me interrogó y el colega de la Lcda. Peredo, quien me había sido presentado en el karaoke. Había escuchado, también, que el actual poseedor del maletín quería negociar. De algún modo, pensaba, si ya no tenía el maletín, era un hecho que en adelante mi captura sólo podría estar motivada por la necesidad de no dejar testigos.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt; &lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;Llamé al hotel. Efectivamente, Alberto había llamado hacía un rato preguntando por mí y su mensaje fue que me esperaría en el aeropuerto. Sólo me quedaba continuar buscándolo, tarea no del todo asequible pese a las dimensiones relativamente reducidas del terminal. No dejaba de pensar en que mis captores bien pudieron seguirme. Sabía que no necesitaba permiso especial alguno para salir del país y me acerqué al mostrador de mi aerolínea. Era factible cambiar mi pasaje de regreso para el siguiente vuelo a Santiago, al día siguiente en la mañana. Eso era muy tarde. Pregunté por el vuelo más próximo fuera del país. Sólo había uno a Sao Paulo dentro de tres horas. Acaricié esa posibilidad y me aboqué por última vez a buscar a Alberto. Llamé nuevamente al hotel. Supe que un par de policías estaban, en ese momento, preguntando por mí. Me indicaron que le pasarían la bocina a uno de ellos. Quise cortar, pero quedé estático. &lt;/span&gt;&lt;i style="font-family: inherit;"&gt;“Doctor, estamos queriendo hablar con Ud. de parte de la Licenciada Peredo”,&lt;/i&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt; dijo uno de ellos; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-family: inherit;"&gt;“dice que por favor vaya a visitarla, está internada en Palmasola, ¿sabe llegar?”&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: x-large;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Agradecí el mensaje y corté. Pensé que el dependiente del hotel ya habría informado a esos policías que yo me encontraba en el aeropuerto y me inquieté. me acerqué otra vez al mesón de Aerolíneas, preguntando por Alberto. &lt;i&gt;“Su amigo ha estado todo este tiempo esperándolo”,&lt;/i&gt; me dijo una guapa aeromoza, &lt;/span&gt;&lt;i&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;“está ahí sentado enfrente”.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;Dirigí la mirada en la dirección indicada: un par de mesitas y sillas junto a una máquina expendedora de bebidas. Ahí estaba, efectivamente, Alberto. Bebía un café y parecía distraído, un poco más canoso, bien vestido, barba bien recortada, de gafas oscuras. Sin duda, mi amigo seguía vigente en el mundo a veces brusco de las investigaciones privadas.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;  &lt;i&gt;“¡Alberto!”,&lt;/i&gt; le grité.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #663300; font-family: inherit; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: georgia; font-size: large;"&gt;Alberto se puso de pie, sin mirarme, y sonrió. Comenzó a avanzar entre la gente, directo hacia mí, dando golpecitos con una especie de varilla a cada lado y a cada paso. A medida que avanzaba lo&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: georgia; font-size: large;"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: georgia; font-size: large;"&gt;noté con claridad: mi amigo sostenía en su mano derecha un bastón retráctil. Estaba ciego.&lt;/span&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-1098466714797408477?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/1098466714797408477/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=1098466714797408477&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1098466714797408477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/1098466714797408477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2007/01/la-licenciada-peredo-6a-parte.html' title='Llegada de Alberto'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/RZk5f5OBsTI/AAAAAAAAAAM/sL5LXoV2u3M/s72-c/viruviru.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116649267454530604</id><published>2006-12-18T22:44:00.002-03:00</published><updated>2009-09-08T22:36:59.346-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Los Médicos Apaches</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/591021/medico%20apache.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/555225/medico%20apache.jpg" style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;br /&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Hoy debo dejar el departamento. El arrendatario llegará a mediodía y sigo esperando una nueva destinación. Me seduce el ofrecimiento del Licenciado Adulón para hacerme cargo de este nuevo emprendimiento; me refiero al asunto de certificación de calidad. Sé que mi amigo no es del todo confiable, pero quiero creer -siempre he preferido obrar así- que sus incumplimientos o inexactitudes se deben a una mala planificación, a la mala suerte, nunca a la mala intención.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;Dejo el departamento, que entregué en arriendo amoblado, y camino sin rumbo. Mi equipaje queda en custodia en el terminal rodoviario, y no por mera convención: una ciática me impide seguir caminando con la maletota, aunque tenga ruedas. Pienso que, talvez, me haría bien una sesión de baño turco. Busco un local que vi en el centro, en una galería apartada, pero no logro dar con él. En vez, doy con un sitio con aspecto de consulta dental, presidido por el siguiente letrero: &lt;b&gt;&lt;i&gt;"Médicos Apaches del Amazonas".&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; No sé por qué, entro. El local está repleto de gente modesta. Una dependienta repara, supongo, en mi vestimenta -suelo vestir de traje y corbata, con prendedor de perla- y me hace pasar de inmediato. Me recibe un tipo que dice ser colombiano, habla como cubano y es, con seguridad, chileno. Viste delantal de médico, aunque con multitud de pulseras, esclavas y anillos de oro. Me ofrece asiento, me hace servir un café humeante que bebo sin remilgos y trabamos amena charla o, más bien, me avengo a escuchar una divertida declaración de principios de la galénica alternativa apache, &lt;i&gt;"lo que pasa es que, antiguamente, los apaches bebieron de la fuente de la sabiduría de las tribus amazónicas",&lt;/i&gt; me explica. Le pregunto si no le parece un poco difícil que, mediando tamaña distancia, esos dos pueblos hayan tenido contacto. No me entiende exactamente y se lo explico utilizando como unidad de medida las jornadas de viaje a pie que, supongo, tomaría desplazarse desde cualquier punto del Amazonas a cualquier sitio de Norteamérica. &lt;i&gt;"Ah, eso está fuera del entendimiento occidental",&lt;/i&gt; contesta; &lt;i&gt;"es sólo cuestión de fe",&lt;/i&gt; agrega. Acto seguido da por terminada la charla y me pide una colaboración, &lt;i&gt;"yo no cobro, es para la obra",&lt;/i&gt; me aclara. &lt;i&gt;"Lo que pasa es que tú tienes mucha pesadumbre sobre los hombros y debes a-li-via-nar esa carga. Y yo creo que es el dinero lo que te pesa. Sí, te pesa porque lo has convertido en un ídolo, como hacen tantos otros. Pero aquí no cobramos, porque todo lo que nos dan, cuando tú nos das, todo ese poco dinero que recogemos, es un mero instrumento, para engrandecer la obra; y la obra ha seguido creciendo y tenemos un templo en Recoleta. Quiero invitarte, hermano, porque nosotros ahora somos cristianos..."&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Entonces recordé una noticia leída días atrás. Se trata de una iglesia organizada por un "obispo" que reclutó casi exclusivamente a jubilados y a varios de ellos los convenció de hipotecar sus casas para engrandecer la obra. Tiempo después comenzaron los desalojos judiciales y la indignación cundió. Solía hablar, el obispo, de las "palomas de la paz", refiriéndose a cada uno de sus cooperantes hipotecarios, que con su testimonio de desprendimiento llevaban &lt;i&gt;la palabra&lt;/i&gt; al círculo de sus amigos y familiares, pero lo cierto es que tanta ave vilipendiada se transformó en una estiercolera de demandas y querellas. Le pregunto si él es el obispo. &lt;i&gt;"No",&lt;/i&gt; me dice, &lt;i&gt;"lamentablemente nuestro hermano ha tenido que pasar a la clandestinidad, pero la palabra sigue escuchándose, clara y fuerte, en nuestro programa radial",&lt;/i&gt; agrega, mientras me señala la ubicación en el dial, escrita en un calendario de bolsilo que me regala, con la imagen de un Cristo con atuendos originalísimos; &lt;i&gt;"la palabra nos llega semanalmente en un cassette y por supuesto que no sabemos dónde está nuestro hermano; y es mejor así, porque las leyes de los hombres no sabrían, no podrían entenderlo. Nosotros respondemos ante Dios, porque la ley de Dios es la que nos rige, no la de los hombres".&lt;/i&gt; &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;Abandono el local sin pesadumbre; en realidad, olvido por momentos mis preocupaciones y no puedo evitar sonreír. No puedo dejar de pensar en el Licenciado Adulón, que de buen grado abriría una sucursal de esta iglesia en su país. Se me escapa una carcajada que resuena en la galería, semivacía a esa hora, con sus peluquerías y tiendas de bisutería. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;Entro a almorzar en un barcito de bajo, de bajísmo precio. Por la radio AM de la cajera se escucha con suficiente nitidez: &lt;i&gt;"Queridos hermanos, desde la clandestinidad y porque no tememos en presentar cara ante Dios, les habla..."&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116649267454530604?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116649267454530604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116649267454530604&amp;isPopup=true' title='26 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116649267454530604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116649267454530604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/12/los-mdicos-apaches.html' title='Los Médicos Apaches'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116640811950293992</id><published>2006-12-17T22:58:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T22:37:31.766-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Mi Amigo el Policía</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;El auto era pequeño. Las ventanas eran tan oscuras que, con seguridad, nadie nos veía desde el exterior. Nadie, tampoco, se aventuraba por ahí, salvo algunos campesinos que esporádicamente pasaban, un par de ellos portando pancartas, dirigiéndose, al parecer, a una concentración en el Parque Urbano.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;El tipo de la casaca amarilla era, sin duda, el jefe. Rubicundo y de acento camba, no era ni necesitó nunca ser policía. Los demás, meros ganapanes de uniforme, más bien collas.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300; font-size: large;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;i&gt;-Queremos el maletín-&lt;/i&gt; fue todo lo que dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-No lo tengo, me lo han robado-&lt;/i&gt; respondí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Por última vez: ¿dónde está el maletín?-&lt;/i&gt; repitió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se está entre dos tipos, en el asiento trasero de un auto, la propia vulnerabilidad alcanza grado sumo. Lo aprendí aquella vez, cuando contesté:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;i&gt;-Ya dije que no lo tengo. Alguien me lo sustrajo anoche.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El jefe me dio un golpe de puño, mientras mis dos acompañantes me sujetaban de los brazos y comenzaron a darme codazos aleves, hasta que uno de ellos terminó apoyando el caño de un arma en mi costado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Por favor... créanme-&lt;/i&gt;, alcancé a decir, con el clásico sangrado de narices que a uno lo aqueja en estos casos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La montonera de golpes sólo igualó en intensidad a la de improperios. Mis quejidos y ruegos, en cambio, sólo eran notas decorativas, agudas campanillas en el tráfago de sonidos sordos y feroces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Doctor, es mejor que hable-&lt;/i&gt; intervino el policía al volante. &lt;i&gt;–No es bueno para su salud, ni tampoco para la nuestra, que todos tenemos familia y después uno llega a casa tenso y enojado por estas dificultades. Aliviánenos la carga y ayúdenos a hacer patria. Ya le dije: yo soy responsable por Usted.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante llamaron al celular del jefe. El tono de llamada era plácido, de un bibliotecario que desea no molestar a los lectores cuando lo llama su madre. El tipo contestó de inmediato. Dijo un par de frases y cortó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Tienen el maletín. Quieren negociar.-&lt;/i&gt; dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-¿Estás seguro?-&lt;/i&gt; preguntó el policía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Sí. Es el Dr. Justiniano. Dice que lo recuperó mientras este tipo -&lt;/i&gt;me indicó con un ademán- &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;i&gt;salió a emborracharse anoche.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; font-size: large;"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;Oí un click, como de bala pasada y dispuse mentalmente de mis últimos segundos de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-No, dentro del auto no, luego no hay cómo sacar los restos de pólvora. No le demos argumentos al Dr. Justiniano. Sáquenlo.-&lt;/i&gt; dijo el jefe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis dos acompañantes me invitaron a descender del vehículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Déjenlo que corra y le dan.-&lt;/i&gt; agregó el mandamás cuando ya habíamos descendido. Cada uno de mis custodios me sostenía de un brazo. Pasaba entonces un par de campesinos. Un camión cargado de gente rumbo a la concentración se detuvo a pocos metros de nosotros para recogerlos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, decidí hacer algo, no sabía exactamente qué o, más bien, cómo. Debía golpear a uno de mis custodios. Lo hice. El otro desenfundó con la mano libre y escuché un disparo, no supe de quién. Me zafé y corrí. A los pocos pasos tropecé. Los campesinos se alarmaron y, tras el primer estupor, se abalanzaron contra mis custodios, juzgándome, como era obvio, &lt;/span&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/340770/gases.jpg"&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/171068/gases.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;el más débil. Así funcionan las masas, habría pensado, si hubiese sido un tranquilo espectador, pero mis urgencias eran otras. Me puse de pie y seguí corriendo. Escuché ruido de parabrisas trizados y de puntapiés hundiendo carrocerías, junto a varios disparos. Media cuadra más adelante, volteé y vi cómo el auto de mis captores retrocedía a toda velocidad, mientras uno de sus ocupantes arrojaba una bomba de humo. Corrí otro poco, con la abierta resolución de salir del país de inmediato. Ya podría explicarle todo a mi amigo Alberto, que en ese instante estaría arribando desde Buenos Aires. Estaba agitado. Encontré un taxi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Al aeropuerto Viru Viru.-&lt;/i&gt; pedí al chofer.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;br style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;" /&gt;&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-size: 100%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116640811950293992?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116640811950293992/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116640811950293992&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116640811950293992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116640811950293992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/12/la-licenciada-peredo-5a-parte.html' title='Mi Amigo el Policía'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116580222423562277</id><published>2006-12-10T22:27:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T22:40:10.830-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>El Maletín</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/455889/maletin.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/393013/maletin.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;i&gt;Sólo el recuerdo de las peripecias en que me envolvió el asesinato del Dr. Vaca Díez logra sacarme de mi preocupación actual: como ya saben, di en arriendo mi departamento; pero, como era de suponer, no hay novedad alguna con mi regreso a Zamboanga o con alguna nueva destinación. Ahora bien, pasados todos estos años, resultará evidente para ustedes que zafé del asunto de la desaparición del Dr. Vaca Díez, en aquella ocasión, y que, en esa ocasión, pude retomar a tiempo mi puesto en Filipinas, antes que se declarase su vacancia; y si entonces pude, pienso: ¿por qué ahora no puedo reasumir mi puesto, si no hay, siquiera, un cadáver de por medio?&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Fueron más de dos, varios más de dos, los whiskys que me invitó el Licenciado Adulón, pagados por él esta vez. Dudaba si contarle o no de mis preocupaciones, pues entonces no era, ni aún lo es, de mi absoluta confianza. Cómo decirlo: es leal, pero se distrae fácilmente. Esa noche, en el bar de Los Tajibos, se largó con un discurso sobre la amistad, los negocios y sus dificultades, de cómo más importante que tener plata (y en esto ponía mucho énfasis) es tener amigos; y él me consideraba su amigo en todo sentido. Así siguió discurseando y asentía, yo, mientras empezaba a sonreírle a una rubia delgada y a la vez untuosa, pasada por lo andino, como diría una amiga, que sentada en la mesa contigua me coqueteaba abiertamente, tan graciosa, con su vestido turquesa de raso, con ropa interior asomante, al tono. Estaba acompañada de un hombre que era su hermano, me dijo, de visita en Santa Cruz. No supe si eran sus curvas o el whisky, pero me embriagué con resolución. Bailamos, creo, y nos reímos, afirmo, y malamente recuerdo que montamos ella y yo, sin su hermano, en el 4x4 del Licenciado, quien también estaba acompañado por otra chica, parece, que no sé de dónde salió, aseguro. Pese a que intento un riguroso recuento de los hechos, sólo recuerdo o imagino unos besos y caricias algo gruesas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Aquella noche, ya de madrugada, fui devuelto, me parece, como una imagen milagrera a mi hotel; esto es, en andas, que por mis propios medios no era capaz, sigo queriendo recordar, de actividad locomotora alguna.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;El teléfono sóno un par de veces y, pese al yunque que creí tener sobe el cráneo, contesté, recordando de súbito mi situación policial. Era el fiscal. Enviaría por mí en media hora para "conversar", pidiéndome que reconociera algunas pertenencias del Dr. Vaca Díez. &lt;i&gt;"Yo apenas lo conocí",&lt;/i&gt; intenté, pero el fiscal cortó. Colgué el tubo del teléfono y entonces vi el cenicero con colillas manchadas de lápiz labial... ¡el maletín!&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify" style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Me incorporé y ni caso hice al dolor de cabeza. Bajo la cama, en el baño, no estaba. En el closet. En el frigobar. Fue inútil. Recordé el auto de la Licenciada. Aunque improbable, revisé la posibilidad de que lo hubiese guardado de nuevo en la baulera. Había dejado el auto, el día anterior, en el estacionamiento de mi hotel. Bajé. La baulera estaba forzada, la cerradura destrozada. No estaba, obviamente, el maletín. No me atreví a preguntar al personal del hotel. Me atreví, apenas, a asomarme a la calle. Los policías que la noche anterior aún estaban, cuando salimos con el Licenciado Adulón, ahora no estaban. En cambio, estaba otro vehículo policial, a bocajarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Dr. Gálvez, vengo a recogerlo&lt;/i&gt;-. Era el mismo policía que me había entregado el día anterior el papel de parte de la Licenciada. No venía solo. Lo acompañaba un tipo vestido de civil, de llamativa casaca amarilla, que no me miró ni habló en todo el viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fiscal, apellidado Justiniano, me recibió sin levantarse. Observaba unas fotos de un cadáver semidesnudo. Se demoró. Yo seguía de pie. Sólo al rato me las alcanzó. Eran del Dr. Vaca Díez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Tiene heridas cortopunzantes. Este escalpelo estaba junto al cuerpo&lt;/i&gt;- dijo. Me mostró un utensilio reluciente, con manchas color sangre seca. -&lt;i&gt;El forense dice que con esto lo ultimaron. Parece que pertenecía al occiso, pero no hemos encontrado su maletín, ¿qué le parece?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asentí, no sé por qué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Usted es amigo de la Licenciada Peredo, ¿verdad? Entiendo que la noche del homicidio se fueron juntos del karaoke&lt;/i&gt;- continuó, mientras revisaba otros papeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Sí, somos amigos, aunque desde hace muy poco, pero ahora somos...-&lt;/i&gt; deploré mi ocurrencia al mismo tiempo que la pronunciaba y me detuve.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Lo escucho, Dr.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Bueno, ahora somos... sí..., amigos.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Ah, muy bien. ¿Quién cree Ud. que pudo querer matar al Dr. Vaca Díez?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;No tengo la menor idea, la verdad, sólo lo conocí aquella noche y sé que era cirujano plástico.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;El fiscal levantó la vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-¿Cirujano plástico? El Dr. Vaca Díez era oftalmólogo. Un conocido oftalmólogo.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;No sé... yo conversé con él y me comentó que lo suyo eran los implantes mamarios&lt;/i&gt;- el fiscal me miraba entre divertido e incrédulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasó un rato, corto pero demasiado largo para quien está de pie, con una foto de un cadáver en la mano, en suelo extranjero, intentando sostener la mirada de un fiscal, sentado, quien sostiene, en su mano, un escalpelo tan directamente conectado con el sujeto cuyo retrato ensangrentado yo sostenía en la mía. Finalmente sonó su celular y el tipo salió para contestar. Largo rato después, vino el policía que me había traído, me informó que podía irme y ofreció llevarme de vuelta al hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;No, muchas gracias&lt;/i&gt;- dije mientras avanzaba hacia la calle, recordando que debía recoger a Alberto en el aeropuerto, donde no quería llegar con custodios uniformados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Insisto, Doctor. Yo soy responsable por Ud.-&lt;/i&gt; dijo el policía. &lt;/span&gt;&lt;span style="font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/428140/barrio%20industrial.jpg"&gt;&lt;span style="color: #663333;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="188" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/669033/barrio%20industrial.jpg" style="float: left; height: 230px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 232px;" width="258" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;No tuve opción. Me invitó a subir a un auto blanco, con las ventanas polarizadas. No parecía un vehículo policial. Me senté en el asiento trasero y entonces vi al tipo de la casaca amarilla en el asiento del copiloto. Sendos policías entraron, por cada una de las puertas traseras, con deliberada brusquedad y quedé en medio de ambos. El auto partió y enfilamos por una polvorienta avenida, en una zona poco transitada, de galpones y sitios eriazos. Muy pronto se detuvo. Entonces el tipo de la casaca se volteó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Ahora vamos a conversar&lt;/i&gt;- dijo. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116580222423562277?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116580222423562277/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116580222423562277&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116580222423562277'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116580222423562277'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/12/la-licenciada-peredo-4a-parte.html' title='El Maletín'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116563350156403488</id><published>2006-12-09T00:02:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T22:40:46.704-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Buscando Ayuda</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/182788/ptj.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/323326/ptj.jpg" style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Esa mañana, luego de chequear mi identidad, los policías habían decidido, de momento, excluirme de sus indagaciones. Conseguí algo de ropa y chocolates para la Licenciada y la visité en la comisaría de la Policía Técnica Judicial (PTJ). Vestía aún su gran bata púrpura y contestaba con desdén a las indicaciones del comisario.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;-Es importante mantenerse tranquilo-, me dijo al oído mientras le besaba la mejilla.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;-Sí, pronto saldrás de esto- contesté.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;-No. Me refiero a otra cosa. Luego te explico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;En ese momento entraba el fiscal, Justiniano se apellidaba y rápidamente ordenó mi salida y la de otros visitantes. Un policía me entregó un papel, &lt;i&gt;"de parte de la Licenciada",&lt;/i&gt; me dijo, sin dejar de escrutarme y tardando más de la cuenta en la breve acción. Por fin soltó el papel y lo guardé, lo más rápido que pude, maldoblándolo. El crepitar hizo levantar los ojos al fiscal. También me miró la licenciada. Me sonrió. Salí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Mi corazón se desaceleró sólo después de la segunda cerveza, en un chiringuito a tres cuadras de la PTJ. No me atrevía a mirar el papelito. Me atreví. &lt;i&gt;"El maletín del Dr. Vaca Díez está en la baulera de mi auto",&lt;/i&gt; decía escuetamente.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;¿Qué hacer? ¿Qué quería la Licenciada que yo hiciera?&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Como autómata entré al estacionamiento del motel, donde aún estaba su auto. El encargado me entregó las llaves sin preguntas.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/151165/transformer.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="185" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/803607/transformer.jpg" style="float: left; height: 163px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 229px;" width="254" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;El auto era un "transformer", importado desde Japón con poco uso, con el volante a la derecha de fábrica y cambiado a la izquierda junto con los pedales, de manera artesanal. Por este motivo, los marcadores quedaban frente al copiloto y cuando la Licenciada había querido revisar el combustible a la salida del karaoke, apoyando su mano en mi pierna para observar mejor el marcador, no pude evitar imaginar que se aplicaría a una fellatio sin preámbulos. No fue así.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Salí raudo, y me estacioné en las cercanías. El maletín del Dr. Vaca Díez sólo tenía implementos propios de su profesión. Estaba desconcertado. Revisé nuevamente el papelito y reparé en un doblez. &lt;i&gt;"Si no podés, por favor buscá un especialista",&lt;/i&gt; decía.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;No conocía prácticamente a nadie y la Licenciada, según el telediario, había sido formalizada por homicidio esa misma mañana. Se mencionaba que fue detenida en compañía de un extranjero, a quien, por ahora, no se identificaba.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Encerrado en mi habitación, trataba de pensar. Me sobresaltó el teléfono. Era el Licenciado Adulón invitándome a unos whiskys.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;-No tomes a mal nuestra conversación de anoche, hermano, nadie quiso ofender a nadie; son cosas de hombres.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;No quise que el Licenciado sospechara y acepté. Me recogería en mi hotel a las nueve de la noche. Antes, debía encontrar ayuda, algún especialista, como decía la Licenciada o, por lo menos, alguien de mi absoluta confianza. Revisé concienzudamente mi arrugada agenda, aumentada con innumerables sobres y papelitos y al fin lo encontré. &lt;i&gt;"Alberto Santoro, investigaciones privadas"&lt;/i&gt; rezaba su tarjeta, junto a un número telefónico en Buenos Aires. Disqué de inmediato.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/252672/jubilado.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/773769/jubilado.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Conocí a Alberto en Santa María, mi primera destinación consular. Un poco mayor que yo, era liquidador de seguros de la marina mercante, &lt;i&gt;"si se te pudre el cargamento de bananas, yo puedo determinar cómo y cuándo falló el equipo de frío, si fue accidental o por negligencia del encargado",&lt;/i&gt; se ufanaba. "&lt;i&gt;Las bananas deben mantenerse entre 11 y 14 grados celsius",&lt;/i&gt; agregaba. Cuando se retiró, abrió su oficina de investigador privado, con algún éxito.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Al primer intento, nadie contestó. Me intranquilicé y miré por la ventana, a la calle. Frente al hotel estaba estacionada una patrullera y dos policías conversaban. ¿Tal vez la Licenciada se hizo acompañar deliberadamente por mí para luego culparme? ¿Qué podría significar, o que podría &lt;b&gt;&lt;i&gt;contener&lt;/i&gt;&lt;/b&gt; el maletín del Dr. Vaca Díez? Estaba perdido.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Volví a discar y al tercer intento me contestó una voz recia, de malevo porteño. Era Alberto y me reconoció de inmediato. &lt;i&gt;"Necesito tu ayuda",&lt;/i&gt; clamé.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Me explicó que ya estaba retirado, que estaba enfermo y que cuando pasara por Buenos Aires lo visitara. &lt;i&gt;"Alberto, si no me ayudas, es probable que no salga de Santa Cruz en por lo menos veinte años",&lt;/i&gt; insistí.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Le expliqué la gravedad de la (mi) situación y al fin accedió. Quise hablarle de sus honorarios y me interrumpió, &lt;i&gt;"si salís de ésta, me pagás",&lt;/i&gt; se rió. Quise reírme.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Alberto llegaría en Aerolíneas Argentinas al día siguiente, a las dos de la tarde.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Fuertes golpes a la puerta me sobresaltaron y tropecé. Eché de menos el papelito. ¿dónde estaba? ¿en mi bolsillo, en la mesa de noche, dónde? Lo busqué frenéticamente, en vano.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="font-family: Georgia,&amp;quot;Times New Roman&amp;quot;,serif; text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;-Abre, cabrón-, escuché la inoportuna voz del Licenciado Adulón.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116563350156403488?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116563350156403488/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116563350156403488&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116563350156403488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116563350156403488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/12/la-licenciada-peredo-tercera-parte.html' title='Buscando Ayuda'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116367131251524441</id><published>2006-11-16T07:01:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T22:41:33.991-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>El Crimen</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/774289/tango.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/746557/tango.jpg" style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;span style="color: #663333;"&gt;La Licenciada Peredo era muy conocida en aquel karaoke del Segundo Anillo. Se sentaba a la mesa, luego se levantaba a saludar un par de mesas más alla, brindaba con los dueños, volvía. A cada uno de sus acompañantes nos dedicaba un par de minutos y su sonrisa. Era toda vitalidad y sus cuatro acompañantes sabíamos que, cuando abandonaba la mesa, a su regreso el turno era para otro de nosotros, quien en los próximos dos minutos podía captar totalmente su atención. Como recensión, transcurrido ese breve lapso, la Licenciada sonreía y cambiaba de tema. Nos contaba historias y anécdotas del rubro farmacéutico que, increíblemente, resultaban tener gracia, como la de aquel diputado que entró a comprar un potente fungicida y fue reconocido por todo el mundo, pese a usar anteojos oscuros. Claro, era de noche y fue precisamente eso lo que llamó la atención. Al día siguiente, nos contaba, se especulaba en la primera página de "El Deber" que este diputado padecería una grave enfermedad contagiosa y su asesor de prensa debió achacarle la enfermedad a su suegro quien, al no haber sido consultado y militando en otro partido, y pese a vivir en el exterior, fue contactado por un canal de televisión y se expidió, digamos, con vehemencia en contra de su yerno, lo que obligó a su vez al diputado aludido a acudir a su asesor, nuevamente, esta vez para reconocer su error, dando parte de enfermo e indicando que por prescripción médica descansaría en su finca un par de meses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Licenciada intercalaba comentarios a guisa de presentaciones entre sus acompañantes, quienes, me dio la impresión, éramos todos desconocidos entre nosotros. Uno de ellos era su socio y pariente, el Licenciado Peredo; el otro, el Dr. Justiniano, químico-farmacéutico y miembro, al igual que ella, del Directorio de la Asociación Farmacéutica. Por último, un tipo que parecía ser un amigo aventajado de la Licenciada, que se presentó como Dr. Vaca Díez, cirujano plástico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro varones, sentados a la mesa presidida y dirigida por la Licenciada Peredo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierto momento comenzó el baile, con orquesta y todo. En una gran mesa del otro extremo había un grupo ruidoso, al parecer de argentinos. Alguno de ellos pidió un tango y aproveché para invitar a la Licenciada a la pista. "Yo no bailo, gracias", me acarició con su sonrisa. Me volví a sentar. Una pareja de aquella gran mesa se lucía bailando, de un modo que parecía profesional. Había poca luz, pero en un instante pude verles el rostro a ambos y me parecieron conocidos. Creí que talvez los pude haber visto en un espectáculo de danza, especialmente a ella y sus ojos, en Buenos Aires o Madrid. No sé. A veces falla la memoria, pero una mirada queda grabada como un tatuaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En nuestra mesa avanzaba la alegría y poco a poco noté que la Licenciada me dedicaba más miradas. &lt;i&gt;"Nos vamos"&lt;/i&gt; dijo bien pronto, al tiempo que se levantaba. Su socio le ofreció llevarla y yo atiné a despedirme. &lt;i&gt;"No, vos te vas conmigo",&lt;/i&gt; me dijo, dando besos volados de despedida a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro varones acompañamos, esa noche, a la Licenciada Peredo y sólo yo, esa noche, gocé de sus favores. Con pericia condujo a velocidad sideral, riéndose al cruzar con semáforos en rojo y pasando en frente de unos policías de talante no muy convincente que, a decir, verdad, dudo que nos vieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estacionó, porque no entró, sino que la Licenciada Peredo estacionó directamente en un motel, luego de trasponer la entrada sin reducción de velocidad alguna, francamente con escándalo y, además, con mucho peligro para cualquier peatón que se aventurase en aquel momento por ahí. El estacionamiento, individual, conectaba directamente con una suite en la planta alta, y hasta ahí subimos, yo de la mano de la Licenciada, agitado no sé si por la velocidad de nuestra llegada o por el pronóstico de abundancia que se me ofrecía.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/47646/gorda%20botero.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="212" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/829342/gorda%20botero.jpg" style="float: left; height: 192px; margin: 0px 10px 10px 0px; width: 249px;" width="273" /&gt;&lt;/a&gt;No sin esfuerzo la amé, esa primera noche, aunque con gusto, además de muchas otras noches, en que también la amé intentando que fuese con ternura, pero la Licenciada daba al tacho con mis gestos tiernos y se hacía amar vigorosamente. Pocas veces me besó o se dejó besar; lo suyo era las ganas de vivir con un ardor juvenil inacabable y casi siempre me tocó secundarla en el camino hacia el lecho, siempre dirigido de la mano por ella, incapaz de ajustarme, yo, al ritmo de su iniciativa y de resignarse, ella, al ritmo de la mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquella noche, acabada la apoteosis, me sumergí en un sueño profundo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: #663333; font-size: large;"&gt;Cuando amanecía, desperezamos con golpes a la puerta. La Licenciada, con toda la iniciativa que siempre la caracterizó, se adelantó, cubierta de su gran bata púrpura y abrió sin más. Yo miraba prudente y púdicamente en un segundo o quizá tercer plano...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El doctor Vaca Díez está muerto...-, recitó el policía. -Lo siento, Licenciada, queda detenida- completó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116367131251524441?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116367131251524441/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116367131251524441&amp;isPopup=true' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367131251524441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367131251524441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/el-licenciado-aduln-5a-parte-o-la.html' title='El Crimen'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116367119251611979</id><published>2006-11-16T06:59:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Sobresaltos de un Tasador</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/manicomio.1.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" height="147" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/200/manicomio.1.jpg" width="215" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color:#663333;"&gt;No hay esperanzas. El legajo con la apelación a mi salida forzada del Cuerpo Consular se extravió y no hay, me entero, respaldo informático. Habrá que ingeniárselas al modo antiguo. &lt;em&gt;"Más discurre un hambriento que cien letrados"&lt;/em&gt; dice un sabio nacional, reconocido por sus máximas que ayudan a enfrentar el frío estival costero. Veremos.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Encontré un empleo. Temporal. Le entregué el departamento en arriendo a una Corredora para quien trabajé un verano, muchos años atrás. En aquel tiempo juzgué oportuno seguir un curso de tasación de inmuebles y ahora, pese a haber olvidado hasta lo elemental, me han pedido que practique un par de tasaciones complejas.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;La primera es una gran, gran casa en Lo Curro, con cava de vinos subterránea, escondida en su bosquecillo privado, que me superó; valdría, supongamos, una millonada, y así lo consigné. &lt;em&gt;"Dos millonadas, como mínimo",&lt;/em&gt; corrigió el dueño.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Me despedí y caminé once cuadras para tomar transporte público de regreso, pese a que la casa (lo sé porque así lo consigné en el informe) se sitúa en el área urbana de Santiago. Los jardineros y empleadas domésticas que a esa misma hora estaban de salida fueron mis compañeros de viaje y me resigné a disfrutar de la selección melódica del chofer, que nos regaló cumbias y baladas (así les llaman).&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;La segunda es una casona donde funciona una pequeña clínica siquiátrica, cerca de Plaza Ñuñoa. Me recibió el Director y me condujo a la Sala de Espejos. Saludé a algunos médicos y enfermeros y trabamos amena charla sobre distintas clases de cigarrillos (de entrada uno de ellos me pidió que le convidase, pero ya no fumo; me extrañó la petición, tratándose de un establecimiento de esta clase).&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-¿Quién autorizó esto?- irrumpió con acritud un sujeto que parecía embelesado con su propio porte y cargo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Desconcertado, pregunté con la mirada a mis contertulios si se trataba de un paciente suelto, pero todos se pusieron de pie y salieron en silencio. Momentos después entró quien yo creía el Director y el Embelesado lo recriminó, le espetó que su condición de ayudante es un privilegio y que no se extralimite; de lo contrario, no se le permitirá la entrada al sector de oficinas, debiendo permanecer para siempre en el pabellón. &lt;strong&gt;"&lt;/strong&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Para&lt;/strong&gt; &lt;strong&gt;siempre",&lt;/strong&gt; &lt;/em&gt;le repitió, clavándole el pulgar en el pecho.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Por supuesto me presenté y el Embelesado, ahora devenido en malagestado, me indicó rápidamente la disposición general del inmueble, mostrándome un plano fijado a una pared; &lt;em&gt;"lo dejo, para que trabaje tranquilo",&lt;/em&gt; arguyó.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Estuve un par de horas en el recinto y volví a cruzarme con algunos de los supuestos médicos y enfermeros, pero escondieron la mirada. Conservaba la casona rasgos de un esplendor añejo: puertas de roble, pasamanería de bronce y fierro forjado, especialmente hermosa me pareció la escalera que conducía del hall a la oficina del Director. En fin, terminé mi trabajo y me dispuse a irme.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;A la salida me encontré con un guardia distinto del que me recibió; supuse que se produjo un cambio de turno. &lt;em&gt;"Adiós",&lt;/em&gt; le dije, caminando resueltamente hacia la puerta.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/1600/70615/policia%20canada.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" height="181" alt="" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/5119/3994/320/468813/policia%20canada.jpg" width="268" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-Epa-, me dijo el tipo, con uniforme y sombrero estilo guardabosques del Oso Yogui; -a qué hora lo vienen a recoger?-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-Qué recoger ni que nada, me voy solo- respondí ridículamente.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-Aquí ningún interno se manda solo- me dijo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-Soy el tasador y me voy ahora- dije mientras sacudía vigorosamente una puerta de reja que me separaba del portal, cuyo estruendo me devolvió, si cabe la expresión, una imagen poco digna de mi persona.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;El Embelesado, atraído por la algazara, zanjó así la discusión con toda amabilidad: &lt;em&gt;"mire, muéstreme su credencial y se va".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;Iba a contestarle que por qué no se iba mejor al regazo de su madre, aunque preferí explicarle que, circunstancialmente, en esa ocasión no portaba credencial alguna. Mis compañeros de charla, los supuestos médicos y enfermeros, terciaron en la discusión y me apoyaron con decisión y, se diría, hasta con bravura, desde que empezaron a arrojarle almohadas y otros objetos un poco más contundentes al Embelesado, quien optó por refugiarse tras el guardabosques. En ese momento se bajó de un taxi un gordo de aspecto simpático, de traje y corbata roja, con nariz al tono. Todos callaron: este sí parecía ser el que manda. Sacó gran llavero, escogió con lentitud las tres llaves necesarias y abrió la reja. Entró, volvió a cerrar, &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;miró los destrozos y dirigió una mirada reprobatoria al Embelesado. Comenzó a subir por la escalera.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;El gordo se asía firmemente del pasamanos de bronce y aspiró con dificultad. Subió unos peldaños más y se volteó. &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#663333;"&gt;-No los puedo dejar solos ni un rato- regañó.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116367119251611979?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116367119251611979/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116367119251611979&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367119251611979'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116367119251611979'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/sobresaltos-de-un-tasador.html' title='Sobresaltos de un Tasador'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116338172214803591</id><published>2006-11-12T22:05:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:08:41.814-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>La Licenciada Peredo</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/Licenciada%20Peredo.1.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center;" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/200/Licenciada%20Peredo.1.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;div align="justify"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/Licenciada%20Peredo.0.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 0, 0);"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color: rgb(102, 51, 0);"&gt;En estos trances uno siempre confía en la Providencia. Mi apelación en que pido se revoque mi expulsión del servicio consular aún no ha sido resuelta y, sin embargo, he puesto en alquiler mi departamento, ante la inminencia (así quiero creer) de una nueva destinación, que creo merecida, aunque por ahora resulte un poco esquiva... o talvez mi futuro laboral esté ligado al negocio que me ofrece el Licenciado. Bueno, ya veremos.&lt;br /&gt;Por ahora, debo contarles quién fue la Licenciada Peredo.&lt;br /&gt;Decíamos que cuando llegué al hotel, me encontré con un mensaje de la Licenciada, invitándome a un conocido karaoke del Segundo Anillo. Nos conocimos en el avión de Santiago a Santa Cruz. Ella venía de hacer compras para la cadena de farmacias familiar en laboratorios de Santiago, que son filiales de laboratorios brasileños o mexicanos, que a su vez responden a grandes conglomerados de ignota ubicación. Mi hija me dice que así es la globalización. Bueno. Lo cierto es que la inmensa grupa de la Licenciada ocupaba, además de su asiento, un tercio del mío. Esto me produjo durante todo el viaje una leve molestia, matizada o francamente opuesta a la agitación que su cercanía inevitable me provocaba. Pensé en un momento que sus grandes dimensiones obedecían a alguna causa mórbida, mas pronto despejé la duda cuando, preso de la impaciencia, decidí averiguar de algún modo si el tono muscular de sus posaderas daba cuenta de una rigidez comparable a la que su contacto obligado me provocaba. Pues ocurrió que ella, al dormirse, se arrimó aún más a mi por entonces atlético cuerpo, de modo que, obrando en consonancia, &lt;em&gt;&lt;strong&gt;dejé &lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;(ella diría, luego, que &lt;strong&gt;&lt;em&gt;puse&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;) mi mano sobre mi asiento, pero en franco curso de colisión con sus asentaderas que con voracidad se iban apoderando de cada centímetro de mi sitial. Hasta que el momento llegó. Triunfal y cumplidamente, mi mano quedó como sosteniendo su maciza humanidad que, oh paradoja, surcaba leve en ese instante los cielos del altiplano, tal vez sobrevolando el Uyuni. Actué como una mezcla entre Atlas y Dionisio y pude entonces comprobar cómo no había en aquella porción de su fondillo la más mínima blandura o debilitamiento. No. Era todo de una fibrosidad sorprendente, un paraíso de abundancia y firmeza de carnes como no había conocido. “Es el clima tropical” me explicó, sin más, cuando despertó, sabedora del tenor y objeto de mis averiguaciones, mientras me pasaba su tarjeta y se unía a un grupo de dos o tres amigas para descender juntas del avión, al término del viaje.&lt;br /&gt;Al día siguiente la llamé, sin encontrarla. Pasaron algunos días y, casi olvidado el episodio (mentiría si dijera simplemente “olvidado”), recibí su mensaje al retorno de la visita al predio de Gonzalino.&lt;br /&gt;Un rápido duchazo, perfume, taxi y ahí estaba, frente a un local polifuncional: banco y cervecería en la planta baja y gran karaoke en toda la planta alta.&lt;br /&gt;La Licenciada Peredo, de pie en un bien montado escenario, sólo me miró condescendiente, sin dejar de cantar “Ay, Jalisco, no te Rajes”, con una vitalidad que se constituyó en, otra vez, motivo de sorpresa, mientras giraba hacia otro sector del local donde no pocos asistentes la escuchaban con franca atención.&lt;br /&gt;Con un cerrado aplauso concluyó su interpretación y vino a mi encuentro, resuelta y con gracia. Me saludó afectuosa aunque rápidamente y me llevó de su mano a una mesa cercana. Era, sin duda, grande y resuelta; y aquella noche estaba hermosa.&lt;br /&gt;Cuatro varones y ninguna otra mujer acompañábamos, aquella noche, a la Licenciada Peredo, grande, resuelta y hermosa, en ese conocido karaoke del Segundo Anillo.&lt;br /&gt;(continuará). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116338172214803591?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116338172214803591/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116338172214803591&amp;isPopup=true' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116338172214803591'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116338172214803591'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/el-licenciado-aduln-4a-parte.html' title='La Licenciada Peredo'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116286047926531256</id><published>2006-11-06T21:47:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Palabra(s) del Editor</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/ascensor.2.jpg"&gt;&lt;img style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; CURSOR: hand; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/200/ascensor.2.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;Anoche encaré a mi editor por dejarme mudo tantos días. No me contestó. Le pedí que por lo menos me entregara una frase, algo para publicar, pero estaba muy ocupado con una chica. Por fin, con gesto huraño y sin mirarme me pasó un papelito que dice así:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;span style="font-family:arial;"&gt;"GUÍA PARA LA DETECCIÓN TARDÍA DE CRISIS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi todos los grandes poetas murieron antes de los cuarenta años.&lt;br /&gt;Mi futuro: quiero escribir novelas y ya cumplí cuarenta y dos."&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando se iba, le pregunté cuándo publicaría; &lt;em&gt;"cuándo publicamos",&lt;/em&gt; fueron mis palabras exactas, mientras era arrastrado al interior del ascensor por su acompañante. Se encogió de hombros y cuando las puertas se cerraban dijo, talvez a modo de respuesta: "&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;font-size:100%;"&gt;&lt;span style="color:#000000;"&gt;&lt;em&gt;mañana".&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116286047926531256?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116286047926531256/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116286047926531256&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116286047926531256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116286047926531256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/palabras-del-editor.html' title='Palabra(s) del Editor'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116243073521751141</id><published>2006-11-01T22:19:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T15:13:23.347-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Un Fiducio</title><content type='html'>&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;No consigo todavía una audiencia con mis superiores; simplemente me mandan a decir que el consulado en Zamboanga no va más, que con lo de Cadina casi meto al gobierno en un problema y que no quieren verme.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;Analizo las posibilidades. Mis pocos caudales quedaron en un banco filipino, con el que no consigo comunicarme. Repaso la carta del Licenciado. Me cuenta que es representante en Bolivia de una compañía internacional de certificación de calidad, que tiene sede en Santiago. Telefoneo y me lo confirman. Me ofrece, inmerecidamente, encargarme del área de turismo de su empresa, &lt;i&gt;“todo lo que tienes que hacer es viajar por Bolivia y les vas poniendo calificaciones a los hoteles, a las empresas de transporte, a los servicios públicos. Yo estoy en la Gerencia General y no estoy teniendo tiempo para eso, hermano. Necesito alguien de confianza y, sabiendo de tu don de gentes, creo que eres la persona indicada para el cargo”.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Repaso muchas veces la carta, sin decidirme. No dejo de pensar en los dislates de mi amigo, tan inapto para los negocios como yo, aunque, eso sí, harto más audaz. Recordé cómo se hizo socio del colla Gonzalino, sin poner un puto peso de capital. Esa historia continúa así:&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;Volvimos del campo ya de noche y tuve mi primer disgusto con el Licenciado. Un poco bebido, el licen zigzagueaba de una manera perfecta, lo justo para eludir sin proponérselo los tremendos baches de aquella carretera. Antes de llegar al puente sobre el Río Grande, abundó en argumentos que explicaban por qué su asociación con el colla estaba destinada a convertirlo en un hombe rico.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;-Es cuestión de raza, hermano –&lt;/i&gt;empezó&lt;i&gt;-. Gonzalino es buena persona, pero hay que ayudarlo, para eso estamos; ya te hablaré de lo que podemos hacer con él y los informáticos. Hay negocios interesantes. Hay que ayudarlo porque él solo no puede, está trabajando con dirigentes originarios que le han echado un ojo a su propiedad. Por suerte acá tenemos también gente de otra formación, personas capaces. Porque tú te fijas, por ejemplo, que en Argentina, la verdad, es que no hay gente inteligente. Son muchos; pero, dime tú, ¿hay algún argentino que se destaque?&lt;br /&gt;-Bueno, está Borges, Cortázar, Sába...&lt;br /&gt;-Pero esos son escritores, hermano -&lt;/i&gt;interrumpió&lt;i&gt;-. Yo te hablo de PENSADORES. Por ejemplo, acá tenemos al Dr. Plinio Correa, que dice cosas muy interesantes, fíjate que él aclara por qué no se puede confiar todavía en los indios...&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/plinio.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/200/plinio.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;-Mire, Licenciado. Para empezar, Plínio Correia es brasileño (vivía entonces) y no está muy acreditado como pensador; ¿acaso tiene Ud. familia y propiedad?&lt;br /&gt;-No te entiendo, hermano.&lt;br /&gt;-Bueno, sabrá Ud. que don Plínio creó Fiducia y para ellos es pecado mortal abrirles los ojos a los campesinos, porque pierden su ingenuidad, su pureza original, y terminan alzándose contra su patrón, quien tiene el poder de gobernarlos por mandato divino.&lt;br /&gt;-Fíjate que no lo había pensado así, tan claramente –&lt;/i&gt;dijo-; &lt;i&gt;vaya si ese cabrón es realmente un pensador, ¿no?&lt;br /&gt;-Bueno, licen; para abrazar ese ideario Ud. debe tener, a lo menos, una tradición que defender, familia y propiedad; y, según creo, su familia está en Francia y la única propiedad que hay acá es la de Gonzalino, no vi la inversión de la que Ud. hablaba...&lt;br /&gt;-¿Tú que te crees? –&lt;/i&gt;pareció enfurecerse-.&lt;i&gt; Para que sepas, yo estoy ABRIENDO MERCADOS, para que no sólo se beneficie Gonzalino, sino todos los soyeros del Departamento, y eso me hace un revolucionario, hermano, aunque por ahora no esté trayendo inversión directa, pero eso no es lo importante; le pego un telefonazo a cualquiera de mis amigos banqueros de la Fraternidad y me prestan lo que quiera, pero eso no es lo importante, te insisto. La plata fresca ya vendrá, en su debido momento. Pero te contesto algo que no puedo dejar pasar. Acá tenemos TRADICIÓN, ¿sabes lo que es eso? Es increíble pensar que la tradición hispánica se mantiene en Cochabamba, invariable. Por eso es que hemos sobrevivido pese a la mayoría de indios, no como en Argentina que aunque casi no les queda población autóctona, tienen tanto italiano...&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;A estas alturas, la conversación del Licenciado zigzagueaba de un modo comparable a su manera de conducir; entraba y salía del asfalto, tocaba y dejaba los temas que le interesaban, el peronismo, Franco, la grandeza hispánica frente a los pueblos originarios y a los italianos, etc.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;-Oiga licen –&lt;/i&gt;lo interrumpí-, &lt;i&gt;¿no le parece que no están los tiempos para sostener o siquiera decir eso? Con esas ideas... ¿cómo se mantiene, o se mantenía, en el cuerpo docente de la Universidad de Nanterre?&lt;br /&gt;-Mira, hermano. Uno sólo se da cuenta de estas cosas cuando las vive. Yo no voy a ir a decir esto en Francia, porque me meten preso, o cuando menos me quedo sin empleo, aunque tampoco me interesa, por el momento, retomar actividades académicas tan mal pagadas... pero fíjate tú lo inteligentes que somos, porque esto también te toca, aunque en Chile tienen menos indios, afortunadamente... te decía que ahí tienes el ejemplo de Séneca, el Español, nacido en España sólo sesenta años después de la conquista de Hispania y, sin embargo, escribió toda su obra en latín, alcanzando de inmediato la cumbre en esa lengua; en cambio estos indios, llevamos quinientos años y todavía no hablan castellano, ya ves... te lo digo: la supremacía hispánica es lo que va a salvar a Bolivia...&lt;br /&gt;-Licenciado, si la memoria no me falla, ese Séneca era hijo de un romano, nacido en Roma, valga la precisión. Es obvio que el latín lo aprendió en casa.&lt;br /&gt;-Esas son tonterías, lo importante es que Séneca el Español es el primer gran escritor español, y debemos estar todos orgullosos, yo por lo menos lo estoy y siento que formo parte de ese linaje, hermano, y me da mucha pena que tú no lo sientas así, te lo digo, si no sabes de dónde vienes..., ehh... ¿cómo sigue el refrán?&lt;br /&gt;-Complételo a su gusto&lt;/i&gt; -dije-. &lt;i&gt;Por ejemplo, “el que no sabe de dónde viene, llega igualmente a alguna parte”; pero dígame, ¿y sobre qué escribió este antepasado suyo?&lt;br /&gt;-Este... hermano, no me jodas...&lt;/i&gt; –dijo molesto-. &lt;i&gt;Yo te estoy hablando de algo serio y me desenfocas del tema... el jodido español escribió, y en latín, y eso es lo que importa.... allá tú con tus indios, a ver si llegas a alguna parte con tus cojudeces...&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;No hablamos el resto del camino. El Licenciado me dejó en mi hotel y me encuentro con un mensaje de la licenciada Peredo. Me espera, dice el papelito, en un conocido karaoke del Segundo Anillo.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #660000; text-align: justify;"&gt;(Continuará).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116243073521751141?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116243073521751141/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116243073521751141&amp;isPopup=true' title='15 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116243073521751141'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116243073521751141'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/el-licenciado-aduln-3a-parte.html' title='Un Fiducio'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>15</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116239721379459773</id><published>2006-11-01T12:53:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T15:12:16.909-04:00</updated><title type='text'>Explico Algunas Cosas ... y también pregunto</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/retrato%20pessoa.0.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="284" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/retrato%20pessoa.1.jpg" style="display: block; height: 200px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 174px;" width="240" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/bryce.2.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="311" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/bryce.0.jpg" style="display: block; height: 296px; margin: 0px auto 10px; text-align: center; width: 174px;" width="183" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #663300;"&gt;Ante las insistentes consultas, quedo obligado a aclarar:&lt;br /&gt;1. No me he apropiado de la foto de Fernando Pessoa; él es sólo uno de mis heterónimos.&lt;br /&gt;2. No es casual la semejanza entre lo que escribo y el estilo de Bryce Echenique: es una imitación deliberada.&lt;br /&gt;3. Entre ires y venires, se me quedó la memoria en algún papel que acabó en el tacho. Tengo que meter varios datos en un currículum y el tiempo apremia; así que pregunto (en realidad la consulta es de mi editor, quien prefiere no aparecer): ¿qué edad me corresponde? Es importante definir este punto, para lo que viene.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: #663300; font-family: georgia;"&gt;Quedo a la espera de vuestra opinión.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116239721379459773?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116239721379459773/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116239721379459773&amp;isPopup=true' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116239721379459773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116239721379459773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/11/explico-algunas-cosas-y-tambin.html' title='Explico Algunas Cosas ... y también pregunto'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116209660787595634</id><published>2006-10-29T01:35:00.001-03:00</published><updated>2009-09-08T15:10:38.417-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>Los Guarayos</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/movilidad%20licenciado.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/movilidad%20licenciado.jpg" style="display: block; margin: 0px auto 10px; text-align: center;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;span style="color: #990000;"&gt;Volví esa noche a mi hotel con doscientos dólares menos: los que le presté al licenciado más cien para pagar los whiskies. No abundaré en detalles sobre lo que gasté en otros placeres. Alguna duda razonable tenía sobre la viabilidad de los proyectos de mi amigo, mas hube de concederle el beneficio de la duda. No obstante, parecía estar bien relacionado y venía de vuelta de Europa con muchas ganas, decía, de trabajar por su país.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;Así fue que me dejó invitado para visitar al día siguiente el campito de uno de sus amigos; &lt;i&gt;“algo podemos hacer allí”,&lt;/i&gt; me dijo. Temprano pasó a recogerme en su movilidad 4x4 y yo y mi resaca nos encaramamos a esa especie de tanque japonés; &lt;i&gt;“los traemos de Iquique, hermano. Total, cada cierto tiempo sale una ley que nacionaliza las movilidades con problemas de papeles, porque no le vamos a estar pagando impuestos a estos cojudos que viven usufructuando del estado, ¿no?”&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;Asentí con desgano.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Vamos a sacar unas fotocopias y estamos listos”&lt;/i&gt; dijo, mientras yo pensaba en que el estado boliviano no había percibido un solo peso por concepto de aranceles de importación de semejante vehículo, y ahí fui entendiendo algunas cosas. O más bien, seguí entendiendo muy poco, aunque entendiendo, eso sí, por qué costaba tanto a ese país mover su desfinanciado aparataje. Ya temía otra vez por mi escuálida faltriquera, cuando veo de reojo en el tablero que el estanque de conbustible estaba lleno. Un alivio.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/aldea%20guarayos.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/aldea%20guarayos.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;&lt;/i&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Te voy a presentar a Gonzalino, hermano; está queriendo trabajar con nosotros”,&lt;/i&gt; me dijo el licenciado cuando llegamos. En efecto, Gonzalino era dirigente de un grupo de campesinos que hace años vinieron del altiplano y ocuparon tierras deshabitadas al oriente de Santa Cruz, planas y muy productivas; son los famosos “colonos”, a quienes los cruceños oriundos no les profesan particular simpatía. Gonzalino estaba orgulloso de lo hecho, pues cuando llegaron no había nada y tuvieron que hacer desmonte a machetazos, construyeron una escuelita (aunque nunca llegó un profesor) y vivían con lo necesario, o por lo menos con lo mínimo necesario. Sin embargo, ahora que Gonzalino trabajaba para el licenciado, estaba abriendo los ojos y quería más. &lt;i&gt;“Gonzalino tenía estos campos convertidos en una lástima, hermano, pero ahora que somos socios hemos traído tecnología y estamos produciendo la mejor soya del Departamento. Lo malo, son los colonos que avasallan y quieren asentarse en cualquier parte”,&lt;/i&gt; se lamentaba el licenciado.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Qué irrespeto”,&lt;/i&gt; asentía Gonzalino.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Se me ocurre que bien podríamos captar recursos para dotar a algunas escuelas, incluso fundar una secundaria técnica, ahora que está en auge la exportación de soya”,&lt;/i&gt; lancé.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;&lt;i&gt;“Hermano, entiende que el comunismo se acabó; ahora lo que viene es la libertad de comercio, la productividad, la inversión”,&lt;/i&gt; sintetizó el licenciado su ideario; &lt;i&gt;“eso es lo que no entienden estos putos”,&lt;/i&gt; completó. Mientras, a lo lejos, se observaban chozas, ganado y numerosos campesinos, mirando todos hacia donde estábamos. Sin duda, estaban esperando algo.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;De pronto llegó un bus destartalado y de él bajaron unos treinta guarayos vestidos con atuendos citadinos, pero no dejó de llamarme la atención una especie de carcaj que llevaban al hombro. Alcancé a divisar claramente flechas y pensé que, dada la clara y persistente diferencia étnica, al primero que atacarían sería al “colla” Gonzalino.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;Pero Gonzalino y el Licenciado (me escribió indignado y le prometí ponerlo con mayúscula) saludaron efusivamente a quien parecía ser el jefe y luego me explicaron su plan: los colonos, “collas” del altiplano sin los anticuerpos necesarios, temían al veneno de las flechas de los guarayos, por lo tanto el avance de éstos garantizaba la retirada de los primeros, idealmente al otro lado del río.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;Así fue como después de algunos conatos de lucha, pedradas a la distancia e insultos en lenguas diversas donde el castellano resultaba ser lengua franca, los colonos atemorizados se retiraron efectivamente a un par de kilómetros en la inmensa llanura, tarea que se completó casi al anochecer, mientras el Licenciado, Gonzalino y yo, disfrutábamos de un churrasco de cebú y unos muy recomendables vinos tarijeños que trajimos de Santa Cruz. Al cabo, a medida que subían al bus de regreso (que resultó no tener faroles), cada uno de los guarayos recibía un billetito de diez dólares que el licen traía, todos perfectamente lisos, como nuevos, con un innegable aspecto de fotocopia de primerísima calidad.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;Corrían los inicios de los años noventa y así fue mi despertar a la globalización.&lt;/div&gt;&lt;div style="color: #990000; text-align: justify;"&gt;(Continuará).&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116209660787595634?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116209660787595634/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116209660787595634&amp;isPopup=true' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116209660787595634'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116209660787595634'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/el-licenciado-aduln-2a-parte.html' title='Los Guarayos'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116154303392036010</id><published>2006-10-22T15:26:00.002-03:00</published><updated>2009-09-08T15:09:36.184-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El Expediente Santa Cruz'/><title type='text'>El Licenciado Adulón</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/licenciado%20adul??n.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/licenciado%20adul%3F%3Fn.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;Tras algunas semanas de infructuosas gestiones ante el Servicio Consular, no consigo ser restituido en mi cargo de cónsul de carrera en Zamboanga, desde que fui nombrado y luego depuesto sin enterarme  de lo uno ni de lo otro&lt;/i&gt; (véase "Un Colega en Problemas").&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recibo una carta de mi recordado amigo paceño, el licenciado Adulón Algañaraz, proponiendo nuevos negocios. Cuando lo conocí, ya había trabajado, aseguraba, como investigador del Instituto de Altos Estudios Económicos de la Universidad de Nanterre, institución que le encomendó, decía, un estudio de campo en Ascención, pequeña localidad boliviana poblada por los indios guarayos, conocida porque la mayor parte de su territorio provincial está en manos de grandes propietarios, muchos de ellos ex funcionarios de diversos organismos estatales encargados precisamente de la reforma agraria; Ascención de Guarayos es su nombre oficial. En aquella época ya me desempeñaba en Zamboanga y el licenciado me invitó a integrarme a su "equipo multidisciplinario" para llevar el bienestar a los habitantes originarios de Ascención. &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;Aproveché mis vacaciones y nos reunimos, a invitación suya, en un modesto aunque sabroso mesón de Santa Cruz de la Sierra.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/cena%20bolivia.jpg"&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;img alt="" border="0" height="162" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/cena%20bolivia.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" width="254" /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;-&lt;i&gt;Es muy fácil, hermano&lt;/i&gt; -me decía-, &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;armamos una ONG, conseguimos platas en Francia y empezamos a funcionar.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;-A funcionar en qué?&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;Bueno, esta ONG nos contrata y el proyecto puede durar por lo menos un par de años.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;-Sí, pero, cuál es el proyecto?&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Ah... eso. Bueno, te explico. Estoy relacionado con unos amigos que son una maaaaadre en informática y ellos tienen un plano satelital de toda Bolivia, que es útil para el reordenamiento territorial y la titulación de los predios de la provincia. Entonces, estos informáticos, que son muuuy inteligentes, hermano, ya los vas a conocer, también te pueden instalar cámaras en los baños, en todas las oficinas...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Pero, ¿qué tienen que ver las camaritas con los indios guarayos?&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;En realidad nada, hermano. Pero es un sistema muy útil, porque así evitas que un pendejo se meta al baño a aspirar cocaína...&lt;br /&gt;-&lt;/i&gt;Sabe, licenciado, no estoy entendiendo.&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;No, te explico, es que como tú trabajas en el servicio consular, y tus jefes seguramente estarán interesados en acabar con este flagelo de las drogas, hermano, entonces, con tu ayuda, ponemos una orden de compra y nos vamos fifty-fifty.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;-No tengo grandes contactos. Pero dígame, licenciado, ¿alguien le ha comprado este servicio?&lt;br /&gt;-&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;&lt;i&gt;Cómo no, hermano. Estoy vendiendo este sistema a la embajada americana, en La Paz, porque ellos no quieren que se les llene de drogos cuando ofrecen sus recepciones y...&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;-No me diga que los gringos no tienen tecnología propia para hacer eso. Además... disculpe la inquietud... asumo que a Ud. le debe estar yendo muy bien...&lt;br /&gt;&lt;i&gt;-Por supuesto, hermano, estoy ganando mucha plata. Es más, vamos a terminar esta charla en el bar del Hotel Los Tajibos.&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;.........&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;El bar del Hotel Los Tajibos es muy agradable. Tiene vista a la piscina, instalada en su enorme patio central. Son las nueve de la noche, la temperatura no baja de treinta grados y un grupo de "Las Magníficas", conocida agencia de modelos de esta ciudad, juguetea en el agua. El licenciado y yo continuamos la charla, sin mirarnos, absortos mirando cada cual a las despreocupadas ninfas. Vistos desde la piscina, nos hubiésemos parecido a esas escenas del cine, en que ambos protagonistas conversan mirando a la cámara.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/modelos%20en%20piscina.0.jpg"&gt;&lt;img alt="" border="0" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/200/modelos%20en%20piscina.jpg" style="float: left; margin: 0px 10px 10px 0px;" /&gt;&lt;/a&gt; &lt;/span&gt;&lt;span style="color: #663300;"&gt;Luego de dos whiskys dobles, traen la cuenta. De inmediato, el licenciado se cubre la cara con ambas manos.&lt;br /&gt;-Licenciado, ¿se siente mal?&lt;br /&gt;&lt;i&gt;- (sollozos)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Licen...&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;No me vas a creer, hermano, pero estoy pasando por un trance muy duro...es terrible...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Calma, licen, que todo tiene solución.&lt;br /&gt;Súbitamente, el Licenciado enjuga las lágrimas y aclara la voz:&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;La verdad, hay que reconocerlo, he tenido problemas con las drogas, por eso es que he estudiado el tema, porque me fregaron con una camarita... pero hermano, quiero que sepas que ahora estoy bien.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Si licen, por supuesto.&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Es que mi madre, que sigue viviendo en Cochabamba, está un poco enfadada con el asunto, y no me está mandando dinero...&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Ahhh, entiendo (el licenciado es, digamos, más que mayor de edad).&lt;br /&gt;-&lt;i&gt;Yo te he invitado esta noche, hermano.... y, por la amistad que nos une, y no lo tomes a mal, porque yo sé que no lo vas a tomar a mal... yo sólo necesito que me prestes unos 100 dólares, ¿será posible?&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;-Cómo no, licen.&lt;br /&gt;(Continuará). &lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116154303392036010?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116154303392036010/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116154303392036010&amp;isPopup=true' title='12 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116154303392036010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116154303392036010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/el-licenciado-aduln.html' title='El Licenciado Adulón'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>12</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116122559708924554</id><published>2006-10-18T23:26:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Averiguaciones para el colega Oliveira</title><content type='html'>&lt;span style="color:#663300;"&gt;Procedo a contestarle al colega Oliveira, acerca de la posibilidad de que el gobierno holandés lo designe cónsul en Papudo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, colega y, permítame decirle, amigo, el gobierno holandés mantiene un programa de reclutamiento de oficiales consulares que abarca todo el ancho mundo, creado en la época de Ludovicus II. Los oficiales así nombrados no reciben sueldo alguno, sino que, al contrario, deben obtener su propia manutención y pagar oportunamente su patente consular. Entiéndase bien e imáginese la realidad de la época: al cónsul le era permitido el pillaje, manteniendo el bajo perfil que correspondía a un súbdito protestante, eficiente en la recaudación o "generación de riqueza" como si ya hubiese leído a Max Weber, pudiendo disfrutar de la protección militar de la armada real, todo a cambio del cumplido y oportuno pago de la tasa o rédito real. Naturalmente, el precio de la patente varía según el lugar de destinación y, según me comentan, no se ha actualizado desde que fue copiada del Cedulario de los Reales Corsos de S.M. Británica. Así, en el cedulario no figura Papudo, pues al tiempo de su confección dicho puerto acababa de ser saqueado por Mr. Sharpe y, estimando la corona británica de la época que no quedaban objetos ni especies para la rapiña, tampoco tendría el cónsul allí destinado de dónde sacar para cumplir sus obligaciones con la corona. Esta situación se mantiene al día de hoy por puro honor a la tradición histórica, la que no da acabada cuenta de lo pujante que es actualmente el señalado puerto.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/beato%20Donders.7.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/beato%20Donders.7.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no todo está perdido. Uno de los cargos vacantes, me cuentan, es el de Batavia, antiguo leprosario sito en la actual República de Surinam, vacante desde los tiempos de Peter Donders, fraile redentorista que paralelamente a su ministerio apostólico ejerció la labor consular y que se refirió así a las penurias de su oficio: &lt;em&gt;"El trabajo entre los negros cimarrones no va bien. También la adversidad y la cruz vienen de Dios, y nada se realiza sin la cruz”.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;br /&gt;El cedulario no aclara, por cierto, cuáles podrían ser las fuentes de ingreso del cónsul al servicio del estado holandés en aquellas tórridas tierras, plagadas de enfermedades, inmoralidad y mosquitos, según dan cuenta algunas cartas del beato. Pero lo importante es que el cargo vacante existe y, he aquí lo novedoso, existe un fondo creado por el fraile para asistir monetariamente a quien tenga los "eggerhitten" ("cojones" en dialecto de Tilburg, provincia natal de fray Donders) para trasladarse al antiguo leprosario a ejercer el noble oficio consular. Este fondo cubre los gastos de traslado y una austera asignación para los primeros tres meses de ejercicio. Tómelo Ud., amigo Oliveira, que Dios, y si no es él, nadie, proveerá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se despide attsmo. s.s.s.&lt;br /&gt;Eleuterio Gálvez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD: No me sorprende que el Sr. Figueroa, quien efectivamente residió en Recodo, cerca de Zamboanga, hurte el rostro cuando Ud. me menta: aún me debe 1.500 dólares estadounidenses desde la última pelea de gallos a la que asistimos. Mi gallo ganó el lance y el sr. figueroa (así, con minúscula) dijo "voy y vuelvo", queriendo decir que iba a su automóvil a buscar el dinero necesario para pagar su apuesta, siendo aquella la última vez que lo vi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respecto de mi amigo Efraim, debo reconocer que talvez mantiene una que otra deuda relacionada con su vocación de intercambio de cannabis. La verdad, esta es la arista reservada de nuestro amigo, y no habría querido referirme a ella. Según me relató en alguna ocasión, la oportuna asistencia médica y terapéutica le permitió apartarse del consumo -y sobretodo del tráfico- de dichas sustancias. Pueda ser que el mal recuerdo que dejó en vuestro interlocutor corresponda a aquella etapa pasada, superada, y no responda a una recaída que, de existir, debe haber comprometido seriamente sus posibilidades de librarse de la prisión iraní. Próximamente nos abocaremos a averiguar sobre su suerte.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116122559708924554?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116122559708924554/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116122559708924554&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116122559708924554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116122559708924554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/averiguaciones-para-el-colega-oliveira.html' title='Averiguaciones para el colega Oliveira'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116116463738068945</id><published>2006-10-18T06:31:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Debate de actualidad: ¿quién debe asumir el lasto necesario para asumir el cargo de cónsul?</title><content type='html'>He recibido la siguiente carta, de un aspirante a colega. Creo que servirá para iniciar un interesante debate acerca del tópico que nos ocupa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Desconocido pero entrañable señor Gálvez: He leído con no poca algarabía sus escritos en este medio, dando cuenta de sus aventuras y desventuras a causa del servicio diplomático en las Filipinas, país que no tengo el gusto de conocer, pero que imagino exótico, de acuerdo con su versión y con otras que he tenido a la vista y que luego se las comentaré. De sus palabras puedo colegir el placer que le reporta el trabajo del servicio exterior, cuestión que no me llama enormemente la atención dado el hecho que, por extrañas coincidencias, tanto vuestra vida como la mía han estado marcadas por el mencionado sino.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;En efecto Eleuterio ( dispénseme el rapto de confianza), mi abuelo Eugenio sirvió en la embajada chilena en Río de Janeiro entre los años 1942 y 1944, siendo a la sazón embajador don Gabriel González Videla. El suyo (de mi abuelo, se entiende) fue un cargo del menor rango, no obstante, su estadía en la mencionada le sirvió para granjearse la amistad tanto del ya señalado embajador como de tantos otros correligionarios de aquel tiempo, cuestión que por aquellos años era trofeo tan preciado como la posesión de valores inmobiliarios. Y así fue que, de vuelta al país, a mi abuelo le fue encomendada la patriótica (si se permite el eufemismo) misión de colectar fondos con el objeto de erigir algunos de los tantos monumentos a la memoria de don Pedro Aguirre Cerda. Preferiría omitir detalles sobre las resultas del particular encargo entregado a mi abuelo, pero lo cierto es que hacia 1947, y de acuerdo a lo que refiere mi padre, Tolentino, la familia hubo de partir a otra misión diplomática, ahora en Bélgica, ahora sí con mi abuelo ostentando un cargo algo más elevado, mas no de carrera, como así él lo deseaba y deseó hasta el día de su deceso, ocurrido en Bucarest por el año 1971. Pero bueno, para qué marearlo con tanto dato ilustrativo (aunque sospecho que usted no le hace el quite a lo particular sobre lo general), si al fin y al cabo lo que pretendía explicarle era que así como su vida ( la suya Eleuterio), la mía ha estado marcada por una especie de determinismo, si me vuelve a permitir, ahora el neologismo; proto-diplomático.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Largos años transcurrieron para mi abuelo en dicha destinación, tantos como para que el olvido cubriera con polvo (y en algunos casos con mera tierra de camposanto) su permanencia en aquellas latitudes. Lo cierto es que cierta mañana de 1960, algún funcionario de menor orden del Ministerio de Relaciones Exteriores en Santiago descubrió que un tal Eugenio Oliveira Salazar recibía mensual y religiosamente su remuneración como cónsul adjunto en el Principado de Limburgo. Para entonces, mi abuelo había enviudado y vuelto a casar con belga (lo que se prestaba para bromas de dudoso gusto) y mi padre&lt;/em&gt; (N. de la R: debe decir "mi abuelo")&lt;em&gt; ya había enviado a su hijo (mi padre) de vuelta a Chile para que cursara sus estudios superiores y, por sobre todo, para que le permitiera disfrutar de su belga a sus anchas.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Insisto en intentar resumir la historia y llegar al punto en que vuestra vida y la mía se entrecruzan o, más bien, se relacionan de manera tangencial o perpendicular, vaya a saber usted. El caso es que el abuelo Eugenio fue licenciado del servicio exterior sin ninguna pompa y con escasa circunstancia; y con el objeto de cubrir con olvido el gazapo cancilleril, se le otorgó un dudoso rango de cónsul honorario de la República de Chile en la ciudad de Weert, lugar en donde depositó sus huesos hasta que la muerte lo sorprendió en Rumania, en uno de sus viajes como geronte subsidiado por el estado holandés. Desde mucho antes de su muerte, mi padre y yo sólo recibíamos noticias cada tanto respecto del estado del vejete que, aún a sus años, se daba maña para sacarle lustre a la belga, (no se permite el chiste, evite la vulgaridad) bastantes años menor que él. Es a causa del deceso de mi abuelo que el azar nos une en estos trances diplomáticos mi querido Eleuterio (dispénseme nuevamente el arrebato de confianza). Y tal es así que, en circunstancias de la vacancia del consulado en la ciudad de Weert, fue la comunidad en pleno (las fuerzas vivas de la ciudad dirían algunos) quien solicitó al gobierno de Chile el nombramiento de otro cónsul honorario, sugiriendo que, de ser posible, se nombrara al hijo de don Eugenio Oliveira.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;El año 1972, en Mayo, Tolentino, mi padre, asumió en pleno el cargo, sin conocer la ciudad, y sin hablar un bendito carajo de holandés, flamenco o limburgués. Vivió sólo, durante ocho años hasta que mi madre, aburrida de ser la esposa de un representante consular minúsculo, que le enviaba cada tanto una ridícula suma para su manutención, olvidó su orgullo y se despachó rumbo a Europa con tan sólo algunos bártulos y mis dos hermanos menores, dejando a este servidor a merced de las vicisitudes y estragos que causan las circunstancias de ser un cero a la izquierda (lo reconozco, soy un inútil empedernido) estudiando una carrera de pronóstico reservado como era a la sazón la Licenciatura en Historia. Lo dramático mi amigo Gálvez (ídem, íbidem) es que, transcurridos los años y puesto en el trance de la nada lamentable muerte de mi progenitor (en esencia era un caradura que falleció de un infarto mientras se solazaba con su secretaria Nadia en el despacho del consulado), he sido llamado, esta vez por el Alcalde de la ciudad de Weert, a llenar el cargo dejado por mi padre, eso sí, con el traslado con cargo a mi fortuna, que de momento (y en todos los momentos) es tan exigua que escasamente podría llegar hasta La Ligua.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Como puede ver mi queridísimo amigo, la situación es particularmente ridícula y se entronca con su historia como la prolongación de un sino al que es imposible resistir, pero que, por las circunstancias actuales (y las de ayer y las de hace un año o más) me es improbable su cumplimiento, al menos de forma tempestiva. Así como usted se ve envuelto en avatares de insospechadas consecuencias a causa de su condición hereditaria, yo me hallo en el trance de recibir una oferta para cumplir con mi designio vital, pero impedido de darle curso al oráculo. Por eso, a veces consulto el i- ching.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Finalmente mi amigo (ya no pido excusas por el exabrupto de solicitar su amistad, como puede ver), y dada su experiencia en la diplomacia, quisiera formularle una pregunta: ¿Será razonable solicitarle al Estado holandés que a cambio de la representación consular chilena en Weert, me otorgaran una de ellos, en calidad de honorario por cierto, en la ciudad de Papudo, que es donde ahora resido?&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Agradecido espero y emocionado lo abrazo&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Fernando Oliveira&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;PD: Mis referencias acerca de Zamboanga vienen de parte de un queridísimo amigo, Raúl Figueroa (el chico Figueroa) quien residió por unos 5 años en Recodo, a unos 15 kilómetros de la mencionada. Cuando le pregunté si conoció a algún chileno en Zamboanga, cambió de conversación y me relató acerca de un viaje a Malawi, tan de moda en estos días.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;PPD: Por otras coincidencias, el ya señalado Figueroa me indicó que sí conoció a un tal Efraim en Kingston, pero, a contrario de lo que sostiene en el texto leído, este Efraim era un reconocido contrabandista de marihuana y ferviente consumidor de cannabis índica. Cuando inquirí más detalles, Figueroa sólo apuntó que el tal Efraim se podía ir, cuando lo quisiera, a la mismísma raíz cuadrada de la madre que lo parió. Literal".&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116116463738068945?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116116463738068945/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116116463738068945&amp;isPopup=true' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116116463738068945'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116116463738068945'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/debate-de-actualidad-quin-debe-asumir.html' title='Debate de actualidad: ¿quién debe asumir el lasto necesario para asumir el cargo de cónsul?'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116097455964043646</id><published>2006-10-16T01:26:00.000-03:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Un Colega en Problemas</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/1600/efraim%20cantando%20reggae.3.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: left; MARGIN: 0px 10px 10px 0px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/5119/3994/320/efraim%20cantando%20reggae.3.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;Tres semanas después de nuestro arribo a Santiago, la puerta de mi departamento fue derribada a patadas por el padre de Cadina, ayudado por unos karatecas de Patronato que contactó no sé como, y hube de huir con mi humanidad a medio vestir por el balcón del vecino. Ya el día anterior había recibido otra mala noticia: Mis superiores me han llamado por teléfono para notificarme de mi cese inmediato en el cargo de cónsul en Zamboanga, por “notable abandono de deberes”, al haberme trasladado a Santiago sin aviso ni autorización alguna. &lt;em&gt;No puede ser&lt;/em&gt; –le alegué a uno de mis jefes- &lt;em&gt;por cuanto soy cónsul honorario y no tengo obligación de residencia; difícilmente podrían sancionarme si no me pagan. Hay una confusión -&lt;/em&gt;le digo-. &lt;em&gt;Bueno, aquí dice que Ud. abandonó su puesto,&lt;/em&gt; -me dice-. Quedo preocupado, pues estoy buscando un nombramiento en el escalafón hace años, y este aparente cese no resulta un buen augurio. Mientras intento aclarar qué será de mi futuro laboral, sentado en un banco de la plaza Santa Ana, extraigo del bolsillo de mi chaqueta dos sobres que recibí esta mañana. Uno de ellos proviene del Servicio Consular y contiene... mi nombramiento en propiedad en el cargo de cónsul en Zamboanga, fechado la semana pasada. El otro sobre contiene una carta de mi amigo Efraim Goldstein, cónsul de Jamaica en Teherán, fechada hace tres meses y que fue recibida en el Ministerio. Conocí a Efraim en Bahía Cochinos, cuando ambos estábamos descargando refrigeradores alemanes en la playa por encargo de unos contrabandistas de La Habana, y nos vimos atrapados por el fuego cruzado. Se armó una batahola y Efraim, de rasgos más bien europeos, fue confundido por los gringos con alguno de los miembros de la elite blanca isleña que estaban por allí en calidad de ayudistas, y con gran sentido de oportunidad agarró un rifle que soltó un gringo alcanzado por un tiro revolucionario y tomó posición tras un cocotero. Fue la última vez que estuvo en Cuba, aquel hermoso país que lo vio nacer y que lo cobijó en el orfanato San Ángel hasta la edad de quince años. En efecto, Efraim hubo de regresar con las tropas a Miami y cuando los marines se dieron cuenta que no era uno de ellos ni tampoco gusano, no supieron qué hacer con él y, ante el riesgo de ser devuelto a Cuba donde bien pudo enfrentar el paredón por su participación en la gesta marrana, se acordó de que algún pariente lejano pasó por Inglaterra; e invocó en el acto su ciudadanía británica. Se hizo consultas telefónicas, con Efraim al borde del muelle, esperando con sus pilchas, y cuando advirtió por el ademán del oficial a cargo que sería devuelto a la isla, instintivamente saltó al agua, yendo a caer en la cubierta del Royal Ordenance Ship, un barco carguero jamaicano que en ese momento zarpaba. Viajó como polizón y, una vez en Kingston, se las arregló con los dones característicos de su estirpe y obtuvo un primer y modesto puesto en el servicio consular.&lt;br /&gt;Efraim aprendió inglés en el orfanato, donde el régimen de Castro Ruz confinó a todos los hijos de gringos que cayeron luchando en el bando de Batista. Sin embargo, los padres de Efraim no eran norteamericanos, eran judíos que vinieron a La Habana desde Srebenica, que creo queda en Los Balcanes. El caso es que a sus padres, que frecuentaban a furibundos macartistas, “los agarró el turbión” y por ahí quedaron sepultados a medio camino entre La Habana y Santiago de Cuba, adonde intentaron llegar para pasar a Guantánamo. Para evitar que en caso de huida del orfanato estos niños se mezclaran con la resistencia interna, el régimen revolucionario les contrató profesores angloparlantes nativos, reclutados quizá erróneamente en Texas, con lo que una nueva oleada de macartistas encubiertos arribó a la isla e inculcaron a nuestro amigo una cierta intolerancia que, afortunadamente, ha ido perdiendo con los años. Efraim, hijo único, se fugó del orfanato a los quince años y alcanzó a trabajar en el contrabando cerca de un año, cuando ocurrió el incidente de la Bahía. En ese lapso aprendió algo de castellano, que luego matizó y terminó de estropear cuando estudió a Spinoza, el sabio sefaradí refugiado en Portugal y que enseñó en Holanda.&lt;br /&gt;Su carta me sorprende. Me cuenta cómo antes de obtener el puesto en Teherán se convirtió al hasidismo, una vertiente ortodoxa del judaísmo, cuyos fundamentos hubo de estudiar por correspondencia, ante la negativa de Tel Aviv de becarlo para estudiar en Jerusalén, por causa de sus dudosas credenciales hebraicas. Más de algún problema, me cuenta, le ha traído su conversión ahora que está destinado a Teherán. La misiva continúa:&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="color:#663300;"&gt;&lt;em&gt;“Aprezado amico: desesperé cuando el mio governo me obligó la semana já passada, para asistir a uma conferença del presidente de este país. Iba a me bater con meus puños con algums de los oradores, mas me contuve por recordar que estou representando al governo de Jamaica. Voce sabe que meus superiors en Kingston me encomendaron difundir la “cultura jamaicana”, e me tienem obligado para aprender um baile e uns cánticos que eles dizem “reggae”, que están opuestos para mi religión, mas como diz vosotros, que una necesidad tiene cara de un hereje, non posso deixar este puesto, porque de aquí estoy obteniendo el sustento mio. Entonces, de aquí que eu estava la semana já passada nel Teatro del Campus de las Artes de la Universidade de Teherán, e hube de poner muito óleo en los meus cabelos para simular que eles estavan pegados a la maneira de los rastafarris. E assi foi que estuve tentando cantar e rasgando la vihuela, como voce me pode ver nela fotografia que eu estou mandando. Devo confessar que eu já estava entrando en entusiamo, cantando um aire que eles dizem de un siñor Marley, foi como si estivesse levitando, possívelmente por causa de uns cigarros de cannabis sativa que me emprestaron porque eles son el perfeito complemento de este arte, mas aconteciu que nesse momento apareciessen los soldados que les tem de nombre "guardianes de la fe", e me han apressado porque dizeram que já los Ayatolas dizeram que agora nengúm está paermitido para escolhar esta música nesta terra.&lt;br /&gt;Dilecto amico, Usía me tiene de fazer un favor, mas non diga cossa alguna para meus superiors, porque eles van a deixar a la persona mia sem labor para assim non tener problemas con este regimen governante. La cossa que eu necessito é que tú mande una poquita quantidade, que equivale como a 500 libras jamaicanas antigas, para pagar la fianza que me tienen imposta, para así eu poder sair de esta prissión. E eles dizem que debe ser pronto, porque en el inicio del ramadán buscam prissioneiros para los dar a la multitud e estos le escarmentan su herejía con palos e pedras.&lt;br /&gt;Se la mia persona non sobrevivesse a aquel escarmento, mande Vs. esta minha foto para la Dirección Consular en Kingston, como prova que eu encontrei el infortunio mentras estava laborando, e assí bem-guardar mi nombre ante meus superiors. Muitas gracias, eu quedo obrigado com vocé”.&lt;/em&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116097455964043646?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116097455964043646/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116097455964043646&amp;isPopup=true' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116097455964043646'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116097455964043646'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/un-colega-en-problemas.html' title='Un Colega en Problemas'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-35831807.post-116066857626725715</id><published>2006-10-12T11:40:00.000-04:00</published><updated>2008-07-27T11:05:06.385-04:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Vida y Obra'/><title type='text'>Secuestro en Zamboanga</title><content type='html'>&lt;a href="http://zamboanga.net/Recorida4.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px;" src="http://zamboanga.net/Recorida4.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Normalmente, el té zamboangueño es preferible al café que preparan los isleños. También, normalmente, me someto al ritual de compartirlo con Diosdado, mi secretario, quien solícito lo prepara, un poco verde, la variedad más apetecida en este lugar. Aunque no he preguntado, he creído oler tés aromatizados con especias y.... casi me animo a probarlos.&lt;br /&gt;El asunto sucedió así: Una chica, casada con un funcionario filipino trabajando en una ONG en Managua, es repudiada (el marido era musulmán) y ella vuelve a Santo Jesús, población cercana a esta capital regional. Aprovechando que su familia es de las que aquí llaman “moros”, se hace pasar por soltera y consigue trabajo en Arabia Saudita, que desde hace años recibe a cantidades de filipinos, de preferencia creyentes, quienes son mayoría en el extremo Sur de esta isla.&lt;br /&gt;¿Cómo me vi envuelto en el asunto? La chica requería la legalización de documentos obtenidos en Managua, que hacían fe de su diploma de peluquera y esteticista, y nuestro gobierno mantiene convenio con el de Nicaragua para atender sus asuntos consulares en Filipinas. Como premio por un servicio prestado creo que al presidente González Videla, mi padre fue nombrado cónsul en Santa María, al norte de Salta, y yo alcancé para cónsul honorario aquí. Llevo ya diez años en estos menesteres.&lt;br /&gt;La muchacha, vivaz y demasiado sensual para lo que estaba por venir, hablaba perfecto chavacano, el dialecto español que muchos de los naturales aún utilizan, y que me permite de algún modo entenderme con ellos a falta del inglés, por parte de ellos, y de innumerables lenguas inpronunciables, por parte mía.&lt;br /&gt;Así fue que Cadina Rosales se presentó y me dijo: &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;Tú tiene que visá este documentos, que me requieren el mga sauditas para dá un trabajo a mí.&lt;br /&gt;Cómo no,&lt;/em&gt; le dije, &lt;em&gt;este estarán para mañana y vienes para buscalo en la hora ocho en punto.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;Así fue que, siendo las ocho del día siguiente, Cadina no apareció. Transcurrió el día con el sopor habitual, y con algún desgano leí el Zamboanga Times, con sus habituales notas sobre la guerrilla de los moros y el rescate que últimamente pedían por dos turistas neocelandeses. En la TV, teleseries en chavacano o en alguna lengua indescifrable, no contribuían a mantener la vigilia. Me eché en la hamaca que tengo en el patio de la legación, atento al teléfono o a la desconsiderada llamada a la puerta de algún inoportuno justo a la hora de la siesta.&lt;br /&gt;Desperté en la penumbra del anochecer, con el contacto de una mano suave y morena en mi antebrazo. Era Cadina.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;¿Qué hace tú aquí en este hora?,&lt;/em&gt; le pregunté.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Vos ya me dice que viniese en el ocho,&lt;/em&gt; me dijo, &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;&lt;em&gt;y está apenas pasadita.&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;En ese momento se escuchó lejos, tal vez en la montaña del sureste, unas detonaciones. Eran otra vez los del Frente Moro, siempre insistiendo con acercarse a la ciudad, aunque el ejército los mantiene a raya.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Está bien,&lt;/em&gt; le dije, &lt;em&gt;vamos entrá para mi oficina.&lt;/em&gt; Largo rato estuvimos charlando, y Cadina quiso encontrar en la radio alguna cantante latina, tal vez Shakira, no recuerdo. Dijo que le gustaba cómo se movían las cantantes, como gatas, porque ella también podía bailar así y ya había enseñado a todas sus hermanas y primas ese baile, cuando su padre no estaba. Su madre no consentía, pero había un pacto de silencio que les permitía, sobretodo a las más jóvenes, saborear un baile de otro trópico, con sensuales movimientos de caderas que hacían pensar en huríes ataviadas con las más leves telas que pueda concebirse.&lt;br /&gt;En un momento, Cadina me preguntó cómo era la vida en Santiago de Chile. Le conté que no tiene ni la belleza del paisaje zamboangueño, ni los aromas de sus mercados, ni es corriente encontrarse con gente que disfrute bailar, como en el Caribe o Centroamérica o como aquí mismo, que prácticamente sólo debía ser mejor que Arabia Saudita, donde la chica pensaba viajar sola. Le previne que conocía de varios casos en que un saudí se había encaprichado con alguna filipina, y se las había arreglado para que le quitaran el pasaporte al objeto de su deseo, a la espera de verla rendirse, sin dinero y sin esperanza de volver a su país. Todo terminaba con un casamiento tradicional, incluso invitando al padre de la deseada.&lt;br /&gt;El rostro de Cadina se ensombreció. Sus únicos conocimientos de Arabia se reducían a los ocasionales llamados telefónicos de Ludmira, creyente tradicionalista y prima de su madre, que hace algunos años radicó con su marido en Riad, él trabajando como obrero de la construcción y ella encerrada en casa viendo teleseries latinoamericanas por el cable. Ahora, el padre de Cadina, avergonzado por su separación, la enviaría como fuera a Riad, a trabajar o a ganarse la vida en lo que fuese, ojalá casándola con un creyente que la disciplinase.&lt;br /&gt;En ese momento, ráfagas de metralleta se escucharon con nitidez, ellos estaban cerca. Era preciso tomar precauciones. Cerré la reja de entrada con llave y entramos a la sala. Encendí la TV. En efecto, un gran contigente guerrillero combatía con fiereza en las afueras de la ciudad y ya tenían tomado el aeropuerto local. Amenazaban con liquidar a los rehenes que tomaron allí, la mayoría turistas australianos y japoneses, que suelen disfrutar de las playas de la región por pocos dólares, en vez de pagar altísimos precios en la cercana Bali.&lt;br /&gt;Una bomba cayó en nuestra calle. La casa se estremeció y atiné sólo a estrechar a Cadina, en un esfuerzo por protegerla o quizá para no perder el equilibrio al cerrar instintivamente los ojos.&lt;br /&gt;Pronto escuchamos culatazos, puertas pateadas, gritos, carreras y luego silencio. Una sirena de ambulancia. Más gritos.&lt;br /&gt;Entonces, casi sin estruendo, un grupo de ellos derribó nuestra puerta trasera, que daba al patio. Buscaban dinero y joyas que les permitiesen traficar durante los largos meses que estarían en las montañas, al replegarse.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="left"&gt;&lt;span style="font-family:times new roman;"&gt;Nos apuntaron con un arma de caño largo y uno de ellos nos condujo a una oficina pequeña y quedamos encerrados, ella aterrada, yo expectante y tenso.&lt;br /&gt;Otro estruendo y luego silencio, absoluto silencio. Salimos al cabo de una hora y echamos a correr entre el humo. Un camión que escapaba al norte nos recogió. Llevaba unas treinta personas, varias de ellas rostros que creí reconocer de esta ciudad que muy grande no es.&lt;br /&gt;Tres días después, me encontraba en Santiago, con Cadina. &lt;em&gt;¿Llamaré a mi padre?&lt;/em&gt; me preguntó. &lt;em&gt;Va creé que nos está prisioneros.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No llame a él por ahora. Deje a él creé que nos está prisioneros, por un tiempito,&lt;/em&gt; agregué.-&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/35831807-116066857626725715?l=consultemerario.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://consultemerario.blogspot.com/feeds/116066857626725715/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=35831807&amp;postID=116066857626725715&amp;isPopup=true' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116066857626725715'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/35831807/posts/default/116066857626725715'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://consultemerario.blogspot.com/2006/10/secuestro-en-zamboanga.html' title='Secuestro en Zamboanga'/><author><name>Eleuterio Gálvez, el cónsul temerario</name><uri>http://www.blogger.com/profile/13559633854248560596</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='13' src='http://1.bp.blogspot.com/_cwRf00DgZ7w/TA53ZukO_5I/AAAAAAAAAME/3P8JwlMgElA/S220/s1320494980_8349.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
